Colegios e institutos intentan reforzar la seguridad ante la oleada de robos

Educación sufragará la instalación de cámaras de vigilancia en el CEIP Ricardo Tobío


ribeira / la voz

La sucesión de robos sufrida en la comarca en los últimos tiempos no solo afecta a viviendas de particulares, sino que también incide sobre otro tipo de inmuebles, en este caso públicos. Los amigos de lo ajeno siempre han mantenido la vista fija en colegios e institutos, pero desde hace tres cursos el problema se ha venido acentuando hasta hacer despertar con fuerza una vieja demanda, la de la necesidad de dotar a estas instalaciones de un refuerzo de la seguridad a través de cámaras de vigilancia o sistemas más modernos de alarmas.

El inicio del actual curso académico estuvo marcado por la protesta de la comunidad educativa del colegio muradano de Esteiro, donde días antes habían entrado ladrones sustrayendo material informático e incluso una guitarra eléctrica. Esa fue la gota que colmó el vaso, pues el año anterior ya habían accedido cinco veces al interior del Ricardo Tobío. El director del colegio, Gonzalo Brea, solicitó a la Consellería de Educación que instalase algún tipo de medida. Después de que los técnicos de una firma especializada se trasladasen a Esteiro, desde la Xefatura Territorial de Educación en Coruña confirmaron que en las próximas semanas se colocarán dispositivos.

De esta forma, este colegio muradano pasará a engrosar una lista de centros protegidos a la que se sumó a finales del pasado curso el IES A Cachada. En este instituto boirense colocaron varias cámaras de un circuito cerrado para hacer frente a los allanamientos y, por su cercanía al parque que lleva el mismo nombre, prevenir la presencia de personas en el recinto que podrían generar suciedad o provocar desperfectos. «Despois de debatelo acordamos colocar as cámaras cunha condición, que estas só gravasen fóra de horario lectivo», explicó Mariano Muñiz, el director del IES A Cachada.

Proteger documentos

Asimismo, en este instituto boirense también valoran seguir introduciendo mayores medidas de seguridad, cuestión que en el pasado hicieron corriendo a cuenta de sus propios fondos económicos de mantenimiento. Lo cierto es que ejemplos como los del noiés Alexandre Rodríguez Cadarso, que lleva una década con cámaras y sin robos, resultan esperanzadores para otros colegios.

Por su parte, en el CEIP de Outes no se piden cámaras, pero la dirección cuyas riendas lleva Mercedes Cereijo solicitó a Educación, a principios de curso, que se instalen alarmas en el edificio administrativo. Y es que en el último trimestre del año pasado alguien entró y revolvió importantes expedientes académicos, aunque carezcan de valor monetario alguno.

El derecho a la intimidad y el coste de los sistemas hacen dudar a las direcciones

A pesar del aumento de robos o intentos de estos, registrado en los últimos tres años en centros educativos de la comarca, la necesidad de mayores medidas de seguridad siempre ha sido una demanda constante en determinados colegios o institutos. En este sentido, ha habido direcciones que ya sopesaron instalar sistemas de vídeo vigilancia o mayores alarmas en su momento.

No obstante, también se han venido conjugando siempre dos grandes factores que hacen recelar a los responsables de cada instalación. Se trata del posible choque con el derecho a la intimidad de todos los individuos que componen la comunidad educativa -alumnado, docentes, trabajadores administrativos y de limpieza...-, así como el propio coste de los sistemas de seguridad, que en algunos casos acaban siendo financiados con los fondos propios destinados a gastos de mantenimiento.

En Ribeira

Este ha sido el caso del IES Número Un de Ribeira, cuyo claustro barajó implementar varias cámaras de vídeo vigilancia. No obstante, y tal y como explica su directora, Pura Prado, se abrió un importante debate en el seno del profesorado, que finalmente se decantó por no instalarlas para evitar conflictos relacionados con las normativas que protegen la intimidad, la imagen y el honor.

En menor medida, la cuestión pecuniaria también influyó, ya que debía ser el centro el que sufragase el sistema y al final pesaron factores como que se trata de un instituto cercano a domicilios y a establecimientos que abren durante toda la noche.

El peso del punto rojo parpadeante (Sálvora)

Cuando los ladrones se disponen a invadir una propiedad les da igual que esta sea una empresa o un colegio, por lo que las peticiones de cámaras en centros educativos se apoyan sobre argumentos sólidos. Pero también es elogiable que en el IES A Cachada se decidiese grabar fuera del horario lectivo para evitar conflictos legales y que los usuarios no tengan que sentir en todo momento el peso psicológico de un punto rojo parpadeante.

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