La plaga del picudo pone en jaque a las palmeras de la comarca

El insecto ya llegó a todos los municipios, con especial incidencia en Rianxo y Boiro


ribeira / la voz

La plaga del picudo ha cruzado la ría y ya se ha convertido en un verdadero problema para los concellos de Arousa norte, donde se calcula que en el 60 % de las palmeras se han posado estos insectos, aunque no quiere decir que todas ellas estén afectadas por el coleóptero. Rianxo y Boiro son los municipios que tienen una mayor presencia de este escarabajo rojo, pero también se han detectado muchos en el resto de concellos, especialmente en Ribeira, Noia o A Pobra.

Precisamente, en la localidad pobrense se tenía que cortar este fin de semana una de las palmeras más longevas -se calcula que rondaba los 90 años-, y que estaba plantada en el párking de la Policía Local que está situado detrás de la casa consistorial. Ante la imposibilidad de salvarla, puesto que la enfermedad estaba muy extendida, se optó por eliminarla, ya que suponía un verdadero peligro para la seguridad ciudadana porque sus hojas no paraban de desprenderse y ya habían causado daños a un vehículo.

El alcalde pobrense, Xosé Lois Piñeiro, explicó que el avance del picudo también obligó a tomar esta drástica medida con un ejemplar que estaba en una zona verde del parque de O Castelo, y han descubierto que las palmeras de los jardines Valle-Inclán también se encuentran afectadas. «Estamos pedindo presupostos para controlar o avance da praga nos próximos cinco anos, pero as cifras son bastante altas, xa que están entre os 10.000 e os 30.000 euros e só para tratar as que hai nos xardíns». El regidor señaló que se fijan un horizonte a medio plazo, porque de poco vale curarlas ahora y no seguir en el futuro, pero reconoció que todavía no han tomado una decisión firme, puesto que también tienen que enfrentarse a las graves consecuencias que está causando un hongo -armillaria mellea- en muchos árboles de esta zona verde pobrense.

Cuatro veces al año

En municipios como Ribeira o Noia sí tienen contratado un servicio de fumigación que actúa cuatro veces al año, y que supone un desembolso para las arcas locales que ronda los 5.000 euros anuales, aunque el gran avance del picudo hace imposible salvar a todas las palmeras. De hecho, la que está situada en el atrio de la iglesia de Palmeira ha sido una de las primeras víctimas de esta plaga, aunque se ha conseguido eliminar totalmente el coleóptero de ella y ya no es un peligro, «porque hai moitas que están mortas e seguen soltando bichos», apuntó uno de los expertos consultados, que insistió en que hay que destruir totalmente aquellos ejemplares que estén infestados y no se puedan salvar.

Explicó que en Rianxo el problema está muy avanzado, porlque gran parte de estos escarabajos rojos vinieron del otro lado de la ría, sobre todo de O Grove, y comenzaron a posarse en las primeras palmeras que se encontraron. «As que teñen máis altura son as máis doadas de atacar porque estes bichos veñen voando, e tamén teñen predilección polos machos, aínda que tamén atopamos picudo en femias», destacó el especialista.

Asimismo, también aseguró que, aunque la plaga afecta especialmente a los ejemplares procedentes de las Canarias y conocidos como phoenix canariensis, una vez que acaban con estas palmeras, suelen continuar por el resto.

Muchos ejemplares infestados se encuentran en fincas particulares y no son tratados

Varios ayuntamientos han decidido ponerse manos a la obra para intentar controlar el avance de la plaga del picudo, pero el problema está en que hay numerosos ejemplares afectados que se encuentran en fincas de particulares. Aquí está uno de los mayores problemas, puesto que, por una parte, muchos propietarios desconocen que sus árboles están enfermos, y, por la otra, no están dispuestos a correr con los cuantiosos gastos que conlleva eliminar estos insectos.

Los expertos explican que el primer síntoma de la llegada de este escarabajo rojo se presenta en la punta de las hojas, que comienzan a estar roídas, aunque esta fase normalmente solo es detectable por los especialistas. El segundo paso llega cuando las palmas empiezan a moverse y a caer, además de perder su color verde natural. La enfermedad también puede ocasionar que se venga abajo el propio ejemplar o el conocido como cogollo de la palmera, que puede llegar a pesar entre 700 y 800 kilos.

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¡Peligro!

Las palmeras se han convertido en parte del paisaje de la comarca erigiéndose en un árbol ornamental que se ha plantado en paseos, parques y jardines barbanzanos. Sin embargo, si no se toman medidas oportunas, parece que tienen los días contados, puesto que la plaga del picudo avanza sin tregua y los medios que hay para enfrentarse a ella son pocos y caros. Todo apunta a que, en esta batalla, los insectos llevan las de ganar.

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