El pósito noiés facturó en dos meses más de la mitad que en todo el 2017

Las ventas realizadas desde la apertura de la campaña rozan los diez millones


Ribeira / la voz

La campaña marisquera de Noia va camino de alcanzar cifras de récord, que solo imprevistos como la llegada de una inoportuna marea roja o de las riadas podrían impedir. Desde la apertura de la campaña, el 10 de septiembre, hasta la subasta del pasado miércoles, la cofradía ha facturado 9.820.000 euros, lo que supone más de la mitad del movimiento económico total registrado en el ejercicio 2017, que ascendió a 17.728.000 euros.

Los altos ingresos se producen porque, por una parte, la toxina ha respetado hasta el momento a la ría de Muros-Noia y solo hubo un parón de cinco jornadas efectivas de trabajo y, además, las cotizaciones medias del molusco han sido, hasta ahora, más elevadas que las de la temporada pasada.

El berberecho es el gran motor de la actividad extractiva, cuyas ventas han reportado un volumen de negocio cercano a los ocho millones de euros. En esta campaña abunda el de tercera, con un valor medio durante estos dos meses de 5,90 euros el kilogramo. En el mismo período de la temporada anterior era de 4,49. Asimismo, hay bastante de cuarta, por el que se han abonado 4,43 euros, frente a los 3,12 del 2017. También es superior la cotización del de segunda, con los 7,27 actuales en contraposición a los 6,57 del pasado ejercicio.

Por lo que respecta al de primera, los valores medios entre ambos años son bastante parejos, en la franja de los 12 euros.

La campaña entra en la recta final de mayor apogeo. De hecho, algunas conserveras ya han dejado de hacer acopio de bivalvo y los precios han comenzado a caer. El promedio es un descenso de un euro en kilogramo, excepto en el de primera, que ha bajado de los 11 euros.

Adopción de medidas

Con el propósito de que el producto no pierda valor al reducirse el número de fábricas que lo adquieren y aumentar las partidas destinadas a fresco -por las que siempre se paga menos- la dirección de la cofradía iba a analizar posibles medidas a tomar, como la reducción de topes. De esta forma, lo que se busca es que los productores obtengan unos ingresos adecuados sin extraer de las concesiones mayor cantidad de molusco que la necesaria para satisfacer la demanda del mercado.

Fuentes de la cofradía indicaron que, por ahora, el grueso de las capturas continúa siendo adquirido por las fábricas, pero explicaron que el rendimiento del bivalvo comienza a bajar y, poco a poco, la cifra de conserveras irá reduciéndose.

Asimismo, ya han salido al mercado las primeras latas envasadas con el sello de calidad por parte de una firma de Vilanova.

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