Los juzgados de la zona subastan bienes valorados en 137.000 euros

Durante el mes de octubre salieron a puja inmuebles que alcanzaron un importe total cercano al millón de euros


Ribeira / La Voz

Posiblemente la mayoría de los vecinos de la comarca desconozcan su funcionamiento, pero cualquiera de ellos podría participar en las subastas ordenadas por los juzgados, no solo de la zona, sino de todo el país. En este tipo de procedimientos uno puede encontrar desde viviendas a plazas de garaje, vehículos e incluso trasteros. La información es pública, y en este momento en Barbanza se puede pujar por bienes que están valorados en unos 137.000 euros.

La mayoría de las subastas judiciales se inician por vía de apremio a instancias de un acreedor que reclama una determinada deuda. Es el caso de las que están en marcha en los juzgados de la comarca en este momento, entre las que destacan ocho lotes de inmuebles en los que se incluyen tanto plazas de aparcamiento como trasteros emplazados en la zona de Abesadas de Ribeira. La subasta se inició el pasado 30 de octubre y permanecerá abierta hasta el próximo día 19, así que los interesados en hacerse con una plaza de garaje pueden pujar por alguna de ellas, que tienen un valor de subasta de 11.059 euros. En cuanto a los trasteros, su valoración oscila entre los 2.400 y los 4.060 euros.

También está abierto el proceso para adjudicar al mejor postor un furgón, mientras que en los próximos días se abrirá la puja para un local comercial situado en la calle Blanco Amor de Ribeira y valorado en 58.725 euros.

Pocas adjudicaciones

Pese a la oferta de inmuebles, lo cierto es que en la mayor parte de los casos las subastas se cierran sin que se presente ninguna puja. Ocurrió en octubre, cuando de los bienes ofertados solo uno encontró comprador, una vivienda en el Malecón de Ribeira adjudicada por 21.153 euros.

En total, el valor de las propiedades que salieron a subasta el mes pasado superó los 983.000 euros y había desde pisos en Boiro y Noia, a casas en Ribeira y A Pobra, una finca y un bajo comercial de 100 metros cuadrados.

Una práctica que no escapa a la especulación (Análisis)

 Pese a tratarse de un procedimiento público y no existir ningún requisito especial que deba cumplirse para participar, hay un desconocimiento generalizado de las subastas judiciales, que no están libres de la especulación.

¿Quién inicia las subastas?

Siempre es el juzgado, que lo hace en el marco de un proceso judicial iniciado, en la mayor parte de los casos, por un acreedor que reclama una deuda y trata de recuperar su dinero con la venta de los bienes del deudor. El interesado debe abonar una tasa por la publicación del anuncio en el Boletín Oficial del Estado. También existen subastas voluntarias, que casi siempre responden a la necesidad de vender ciertas propiedades en el reparto de una herencia o tras una separación.

¿Puede participar cualquier persona?

Salvo el promotor de la puja y la persona o entidad a la que se reclama la deuda, cualquiera puede participar siempre y cuando disponga del DNI electrónico, ya que todo el proceso se realiza telemáticamente, y realice un depósito previo, un porcentaje del valor del inmueble. Hay muchas personas que recurren a procuradores u otros profesionales para que pujen en su lugar. 

¿Hay profesionales dedicados a pujar?

Procuradores de la zona explican que sí existen subasteros profesionales que incluso especulan con los bienes, comprándolos para luego venderlos. Al tratarse de un procedimiento telemático cualquiera puede pujar por cualquier propiedad en cualquier ciudad de España y nadie sabe qué personas participan en la subasta. Además, hay lugares en los que esta práctica es más frecuente debido, principalmente, a los efectos de la burbuja inmobiliaria. Por ejemplo, hay muchas más subastas en Boiro y Ribeira que en Noia.

¿Qué ocurre si nadie puja por un inmueble?

Básicamente, si la subasta queda desierta el juzgado abre un plazo para que el promotor comunique si quiere iniciar un nuevo proceso de puja o si se queda con la propiedad.

Consecuencias (Sálvora)

Muchos de los procesos judiciales por la reclamación de deudas que derivan en la subasta de bienes tienen como origen una enorme burbuja inmobiliaria que lo engulló todo y que llevó a que muchos se gastasen lo que no tenían para subirse al carro del bum. Las consecuencias aún perduran.

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