El principio del fin de la vía rápida

Xosé Cuiña presentaba en Ribeira el esperado proyecto de desdoblamiento de la carretera barbanzana


Hacía tiempo que los barbanzanos estaban esperando la noticia que se producía tal día como hoy del 2002. El entonces conselleiro de Obras Públicas, Xosé Cuiña, desembarcaba en Ribeira para presentar el proyecto de desdoblamiento de la vía rápida, una infraestructura que se había ganado a pulso el rechazo de los vecinos, debido a la gran cantidad de accidentes, muchos de ellos mortales, de los que había sido testigo. Se ponía cifra a la inversión a realizar, en torno a los 80 millones de euros, y se hablaba de la necesidad de introducir una serie de cambios en el trazado, que afectaban sobre todo a los municipios de Boiro y Rianxo.

En ambos puntos surgieron protestas vecinales coincidiendo con el período de expropiaciones, que se sumaron a los retrasos que sufrió la adjudicación de las obras. De hecho, aunque algunos tramos estaban abiertos con anterioridad, los barbanzanos no recorrieron la autovía en su totalidad hasta diciembre del 2008.

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