Un 40 % de las viviendas de la zona están vacías buena parte del año

Barbanza cuenta con 70.048 residencias, de las que unas 26.850 son estacionales


ribeira / la voz

El bum económico de principios de siglo llenó la comarca de grúas y disparó la construcción de inmuebles, principalmente de apartamentos y bloques en primera línea de playa o, como mínimo, con vistas a las rías de Arousa y Muros-Noia. Hasta el estallido de la crisis, las viviendas se vendían sobre plano. La elevada demanda favoreció la aparición de numerosos promotores, incluso entre quienes nunca se habían dedicado al mercado inmobiliario. La recesión del 2008 provocó un brusco frenazo, aunque muchas edificaciones en obra acabaron completándose. Sin embargo, las compras cayeron en picado. El resultado es un exceso de oferta y sobre un 40 % de viviendas totalmente vacías o sin ocupar durante buena parte del año.

Alrededor de un 22 % de los inmuebles están desocupados y en otro 17 % solo hay inquilinos durante un par de meses, bien porque sus propietarios acuden a disfrutar de las vacaciones o porque se alquilan en período estival. En muchas localidades costeras es frecuente ver urbanizaciones sin actividad.

El informe sobre infraestructuras locales de la Diputación de A Coruña cifra en 70.048 el número de viviendas de la comarca, de las que unas 26.850 son estacionales. El estudio indica que, de estas, unas 15.000 están vacías.

Diferencias por municipios

Los municipios costeros sufren de manera especial las consecuencias de una planificación constructiva pensada en los veraneantes y en un mercado que, durante el período de bonanza, reportó grandes beneficios.

El documento provincial estima que el porcentaje de viviendas estacionales de Carnota ronda el 52 %, en Porto do Son llega al 47 %, y en el caso de Ribeira es de un 42 %. El análisis pormenorizado de los datos no arroja sorpresas si se conoce cuáles son, tradicionalmente, las localidades barbanzanas con mayor tirón a la hora de captar veraneantes.

Un ejemplo es Aguiño, con un total de 1.844 pisos, de los que 427 están desocupados y 342 son secundarios. El panorama es similar en Corrubedo y extensible a otros núcleos, como el muradano de Louro, en el que de los 1.071 inmuebles, 429 figuran como vacíos de manera constante o durante la mayoría del año.

Tampoco se libran zonas de Boiro como A Pesqueira, con 357 viviendas sin inquilinos; Escarabote, donde la cifra se eleva a 384; o A Pobra, con cerca de 1.200. El panorama es diametralmente opuesto en municipios como Mazaricos, donde de los 1.658 pisos computados, solo 172 figuran como vacíos. El porcentaje es ligeramente superior en Lousame, con 297.

La existencia de una cantidad tan elevada de residencias sin ocupar tiene diversos efectos negativos. Uno de los más importantes es el gran deterioro que experimentan los inmuebles. El arquitecto Carlos Fernández Coto explica que «una vivienda habitada tiene una labor permanente de mantenimiento y conservación. Se ventila, se vigila y, por ejemplo, se engrasan las tuberías por el paso del agua o se mantiene una temperatura mejor porque se enciende la calefacción. Una casa necesita uso».

Además, en las fachadas de varios de estos inmuebles que están sin ocupar se observan fisuras y, en algunos casos, hasta se registran problemas que afectan a los colindantes, lo que obliga a intervenir a las Administraciones. En el caso de las que llevan muchos años deshabitadas, el deterioro es creciente.

Una oferta de inmuebles que no se ajusta a la demanda de los clientes

La comarca posee un amplia oferta de viviendas, pero todos los gerentes inmobiliarios coinciden en afirmar que no se ajusta a la demanda existente. Abundan los apartamentos pequeños, de una o dos habitaciones, mientras que las personas que acuden a las agencias en busca de un hogar reclaman pisos de tres dormitorios.

El hecho de que estén en primera línea de playa tampoco constituye un aliciente y, de hecho, quienes piensan en adquirir su vivienda habitual reclaman un lugar que disponga de servicios o que estos se encuentren en espacios próximos.

Con el propósito de ayudar a ciudadanos en riesgo de exclusión social y de poner en el mercado inmuebles vacíos, la Xunta puso en marcha un programa para facilitar su alquiler. Sin embargo, y pese a las campañas de promoción realizadas, son pocos los propietarios que se han adherido. Por su parte, algunas constructoras han habilitado como pisos turísticos apartamentos que aguardan por un comprador.

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Mercado

Se construyó mucho y pensando en un tipo de cliente específico, sin realizar previamente una planificación de mercado. El resultado es que ahora hay un elevado número de inmuebles que no tienen inquilinos. Incluso su alquiler es difícil, fuera del período vacacional, porque se trata de pisos que no se ajustan a la demanda. La planificación urbanística constituye un pilar para evitar los desmanes.

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