Las reformas activan la construcción con más de dos mil licencias este año

Arreglo de fachadas o bajos y colocación de cierres o muros son las principales obras


Ribeira / la voz

La edificación de inmuebles continúa en horas bajas, con una comarca libre de grúas desde hace años y con algunos proyectos para levantar nuevos bloques de edificios que, por el momento, siguen sin materializarse. Son las reformas las que están dando aliento al sector de la construcción y basta con darse una vuelta por los cascos urbanos o las zonas rurales para observar que andamios, contenedores de escombros y paletas cobran protagonismo en el paisaje. Los datos aportados por los ayuntamientos sobre la solicitud de licencias de obras menores constatan que hay una actividad creciente. Desde enero se han tramitado más de dos mil expedientes de este tipo.

La concesión de autorizaciones para esta clase de trabajos es en la actualidad más ágil porque, excepto en el caso de aquellas que requieren la presentación de un proyecto técnico, basta con que el ayuntamiento correspondiente emita una comunicación previa.

Solo entre los concellos de Boiro y Ribeira han tramitado 900 permisos. En el caso ribeirense indicaron que 60 de las solicitudes aceptadas fueron para la ejecución de mejoras en fachadas.

Elevada demanda

Empresarios del sector confirman que tienen numerosas propuestas y que el flujo de clientes que llaman a las puertas de sus oficinas para solicitar presupuestos va en aumento: «Tiven que pospoñer traballos para o ano que vén, porque para este xa non tiña posibilidade de asumir máis encargos», comenta un profesional barbanzano.

Algunos, como Óscar Bermo, indican que no todos los contratos que tienen son para arreglos: «Estamos facendo obra nova. Agora mesmo estamos cunha vivenda unifamiliar en Corrubedo e xa tivemos outras».

En términos similares se expresa Roberto Collazo, responsable de una empresa con sede en Boiro. Explica que «hai xa obras concretadas para o vindeiro ano. Estamos tendo moitos choios, especialmente de reformas».

Cuando se le pregunta por las intervenciones que suponen el grueso de su actividad, explica: «Cambio de tellados, pintado de fachadas ou rehabilitación, garaxes, un pouco de todo».

La actividad es creciente hasta en los municipios menos poblados, como es el caso de Outes. Según los datos aportados por Urbanismo, desde que comenzó el año se expidieron 208 autorizaciones, prácticamente las mismas que en Porto do Son, donde la cifra se eleva a 205.

La teniente de alcalde sonense, María Maneiro, comenta que desde la aprobación del planeamiento, en el 2016, «notamos un impulso moi grande a este tipo de actuacións. O feito de que haxa unha seguridade xurídica para saber qué reforma pode levarse a cabo en cada lugar dá moita tranquilidade e anima».

Otros responsables municipales recalcan que la aprobación de algunas normativas, como la relativa a la inspección de inmuebles -cuya aplicación en la comarca solo es obligatoria en Ribeira porque tiene más de 25.000 habitantes- motiva a muchos propietarios a vigilar el estado de conservación de los edificios.

Asimismo, profesionales vinculados al sector manifiestan que, pese a no observarse indicios claros de recuperación económica, sí se observa que, tras un largo período de contención en el gasto, hay ciudadanos que consideran que determinadas obras no pueden demorarse por más tiempo y han decidido acometerlas de una vez.

Carlos Fernández Coto: «La mejora de la eficiencia energética está detrás de muchas de estas actuaciones»

El arquitecto rianxeiro Carlos Fernández Coto subraya que sí hay mayor actividad en lo que a reformas se refiere. Explica que «la mejora de la eficiencia energética está detrás de muchas de estas actuaciones». Manifiesta que las Administraciones conceden ayudas para favorecer el cumplimiento del código técnico de la edificación: «En el caso de Rianxo hay varias intervenciones de estas características. Una está destinada a la mejora de la envolvente térmica de una de las mayores urbanizaciones del municipio».

 

Sin embargo, el arquitecto también hace hincapié en otro aspecto: «Las casas construidas en lo que va de siglo tienen más fallos que las realizadas hace mucho más tiempo. Los nuevos sistemas constructivos buscan economizar costes, y eso repercute en la duración. Nadie recuerda que inmuebles hechos en los 60 o los 70 tuvieran que arreglarse seis años después. Los actuales aguantan menos».

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