Un diagnóstico tardío condena al Sergas a pagar más de 125.000 euros a un boirense

Sufría una dolencia grave, conocida como síndrome de cola de caballo, tras un accidente doméstico


RIBEIRA / LA VOZ

El Servicio Galego de Saúde (Sergas) ha sido condenado a pagar 125.000 euros más intereses al vecino de Boiro G. R. J., de 33 años de edad, en concepto de indemnización por una mala praxis que le supuso el diagnóstico tardío de una dolencia grave, conocida como síndrome de cola de caballo. El Tribunal de lo Contencioso Dos de Santiago consideró que el retraso empeoró la enfermedad hasta el punto de causarle una incapacidad permanente total, y, lo que es peor, su estado de salud empeora a tal ritmo que va camino de la incapacidad absoluta, confirma su abogado.

La defensa de los intereses del afectado la llevó Cipriano Castreje Martínez, titular del bufete coruñés Castreje&co Abogados, quien ha anunciado que estudian recurrir el fallo, porque la suma citada palía en parte la precaria situación de G. R. J., pero «no repara el daño causado», señaló el letrado.

El desarrollo de los hechos empieza en abril del año 2014, cuando G. R. J., sufre un accidente doméstico a consecuencia del que queda inmovilizado y aquejado de un dolor muy intenso. Es trasladado en ambulancia al hospital comarcal de Barbanza. Tras ser explorado, le dan el alta el mismo día, diagnosticándole lumbociatalgia derecha, con pauta de analgesia. Como no soporta el dolor, ingresa de nuevo al día siguiente en urgencias del mismo centro, donde vuelven a mandarlo para casa, con más analgésicos. Hay una tercera visita, porque al incremento del dolor se suma pérdida de sensibilidad, pero con igual resultado que las otras.

Agravamiento de síntomas

El agravamiento de los síntomas le lleva a acudir al médico de cabecera el 15 del mismo mes, y al Clínico de Santiago el 21, donde siguen pautándole analgésicos y antiinflamatorios, y en el hospital le dan un teléfono para que pida cita en consultas externas de Neurocirugía. Según Cipriano Castreje, aquí se produjo el error más grave de la cadena, porque los síntomas de su cliente eran de un síndrome de «cola de caballo», que exigía una cirugía inmediata, ya que los daños neurológicos podían ser gravísimos hasta el punto de dejar al paciente incapacitado completamente y con secuelas de todo tipo «en cambio, actúan con pasividad y rutina y trasladan al paciente la carga de buscarse la vida», apunta el abogado.

Los cinco informes periciales que se presentaron en el juicio coinciden en que el servicio médico actuó incorrectamente, que el paciente fue operado de forma tardía y que la dolencia pudo haber sido constatada ya en el primer ingreso con una simple radiografía o una resonancia magnética, operar de inmediato y aminorar las secuelas.

Una complexión de las terminaciones nerviosas en la base de la columna

El síndrome de cola de caballo es la complexión de las terminaciones nerviosas en la base de la columna vertebral, que produce mucho dolor y puede acabar en parálisis. En el caso de este boirense, su abogado, Cipriano Castreje, considera que la falta de tratamiento adecuado y de pruebas de imagen de su cliente, al que solamente pautaron analgésicos, hizo que la dolencia evolucionase a síndrome de cola de caballo incompleta, el 21 de abril, y cuando es finalmente intervenido, el 4 de mayo «ya era completa, o casi completa. La cirugía de emergencia evitó una posible tetraplejia», asegura. El letrado añade que desde el 21 de abril al 4 de mayo se produjo una evolución progresiva y dicho agravamiento vino dado porque «cuando hay que intervenir no se interviene y el paciente queda al albur del servicio de Neurocirugía».

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