Carlitos fue el más listo de la clase

El canterano boirista, que salió ovacionado de Barraña, marcó el definitivo 2-1 después de robar un balón a la zaga rival y enviar al portero al césped con un quiebro


No necesitó ni reválidas, ni un examen sorpresa, ni pruebas de selectividad para decidir quién era el más listo de la clase. Barraña, como si se tratara de un claustro de expertos, lo tenía claro. La matrícula de honor era para Carlitos. El canterano, tan eléctrico como acostumbra, volvió a ganarse la ovación del respetable después de decidir un partido que se puso cuesta arriba con un penalti que solo vio el colegiado Lois Carro. Su tanto, robándole la cartera al zaguero y enviando al suelo al portero para marcar a placer, agrandó el espíritu de Barraña y graduó al joven en Tercera División.

El arranque del choque fue una declaración de intenciones por parte de ambos conjuntos. El Ourense, conocedor de su poderío físico, convirtió el duelo en una batalla de trincheras. Sin titubeos a la hora de golpear en largo, el balón se aburrió de sobrevolar el césped de Barraña. El Boiro, que quería morder la salida de balón rival, vio como los de Fran Justo evitaban cualquier posible error a base de despejes.

Sin brillantez, ni espacio para jugar, fue el árbitro el que puso chicha al encuentro. En un balón filtrado al área, Raly chocó con Pablo Vidal sin posibilidad de jugar la pelota. El colegiado no dudó en sancionar una pena máxima que encolerizó a la grada de Barraña. Rober, desde los 11 metros, no falló con un disparo potente y preciso a la cepa del poste derecho.

Llegó el empate

Sabedor de su ventaja en el electrónico, el Ourense permitió que fuera el Boiro el que llevara el tempo del duelo. Mejoraron los de Rubén López tras el tanto, demostrando una vez más que hace falta más de un gol para dinamitar su moral. Con mayor balón para los locales, fue tras un robo de balón de Elier que Changui puso las tablas. El centrocampista sonense rompió la línea del centro del campo, temporizó y pasó a Paco que, con un centro de primeras, asistió al presidente, solo en el área pequeña.

Sin más pescado que vender, el duelo llegó al descanso. Tuvo Changui el 2-1 en el 60, aunque, solo en el corazón del área, envió el balón por encima del travesaño. Con más músculo que juego, el Ourense lo fio todo a un contragolpe ganador. No se esperaban los visitantes que Carlitos le robase el balón a la zaga cuando el colegiado casi se llevaba el silbato a los labios para pitar el final. No falló el canterano. Por algo fue el más listo de la clase.

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