El buen tiempo de septiembre salva una cosecha productiva y de calidad

El calor de los últimos dos meses corrigió el retraso en la maduración de la uva


ribeira / la voz

«Sinceiramente, estamos moi contentos e coma nós tamén o están os produtores de uva», con estas palabras definió el viticultor pobrense Francisco Crusat, el sentir general en el seno de los profesionales de las cuatro bodegas que conforman Viños da Terra. El motivo de la felicidad de estos profesionales es que las malas previsiones que venían manejando durante todo el año, en lo relativo a una maduración tardía de la uva, se han evaporado bajo el sol de agosto y septiembre. «Ao final logramos unha gran produción, pero non só iso, pois temos moita uva, pero de gran calidade», destacó Crusat.

Lo cierto es que si se temía no poder alcanzar los índices de recolección del año pasado, la realidad ha sido muy distinta gracias a las óptimas temperaturas registradas en los últimos compases del verano, tal y como indicó el pobrense: «Tiñamos algo de medo, en agosto pensamos que ía ser unha vendima retrasada, pero grazas ao sol houbo que adiantala preto de 10 días».

Por otra parte, las condiciones meteorológicas también parecen haberse aliado con los bodegueros, ya que, a falta de unos días para que finalice la vendimia, los trabajos de recogida de la uva han gozado del escenario ideal. «As condicións foron perfectas, tanto para a conservación do produto como para os traballadores, con frescura a primeira hora da mañá e da tarde, e sen presenza de choivas. As noites agradables e frescas tamén foron clave para que a uva se mantivera ben conservada nas cepas», analizó Francisco Crusat.

Estimación de litros

El pobrense ya maneja unas estimaciones de que la cosecha garantizará una elaboración de entre 25.000 y 30.000 litros. «Nas nosas zonas do río Pedras, nalgún punto chegamos a ter uvas de 14 graos», comentó Crusat de los vistosos racimos de albariño de este año, para precisar que han venido controlando los niveles de azúcar de la uva mediante el uso de refractómetros. Por ejemplo, la variedad de raposo, en Triñanes, también llegó a alcanzar graduaciones de trece y medio.

Por su parte, el viticultor boirense Antonio Saborido estima una producción de 5.000 litros de blanco -albariño y raposo- y 3.000 de tinto -mencía y caíño-, cifras muy similares a las obtenidas en el campaña del año pasado. No obstante, la diferencia de temperaturas y precipitaciones entre el inicio del estío y el final de este también se ha traducido en algunas situaciones de maduración irregular.

«Nunha mesma cepa había diferenzas de madureza de ata 15 días entre unhas piñocas e outras», señaló Saborido para puntualizar que el buen tiempo de los últimos dos meses ha funcionado también como un corrector y que tan solo se han visto afectadas las labores de recolección.

En este sentido, el boirense indicó que se está cosechando el producto segundo el grado de maduración y que la previsión es la de acabar a lo largo de esta semana la vendimia para aprovechar al máximo las agradables temperaturas actuales. Saborido concretó que estarán vigilantes ante cualquier variación para acelerar el proceso si fuese necesario.

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