Más de trescientos kilos de conciencia

Alumnos del Santa María do Castro, Ecomar y el náutico crucense se aliaron para limpiar dos arenales boirenses


ribeira / la voz

«Rápido! O que o colla antes gaña!». «Non vale! Eu vino antes!». Sí, estas frases pertenecen a un grupo de niñas y niños de primaria del colegio boirense Santa María do Castro, pero por mucho que lo parezca no las pronunciaron en el patio del recreo o en una juguetería. Se encontraban en las pequeñas playas de O Corviño y Curbera, a escasos metros del Club Náutico Boiro-Marina Cabo de Cruz y por lo que luchaban era por ver quien retiraba la mayor cantidad de desperdicios de la arena y las piedras. Mas lo que nadie se esperaba es que al final de la mañana, aquella competición dejaría un total de 360 kilos de basura sobre la báscula.

Se trató de una iniciativa medioambiental liderada desde varios frentes: el centro educativo y el náutico crucenses, así como la Fundación Ecomar y el Concello de Boiro; que además contaron con el patrocinio de Coca-Cola. De esta forma, decenas de alumnos recibieron una formación previa para ponerse manos a la obra acompañados de una persona muy especial y que guarda un gran vínculo con el mar, la regatista de vela y ganadora de dos oros olímpicos Theresa Zabell. Ella se encargó de enseñar a los chicos que lo que estaban haciendo era algo más que una mera limpieza.

«Esta actividad es súper importante, pero por la concienciación que vamos creando y por el mensaje que se llevan a sus casas», explicó Zabell, que lleva ya dos décadas trabajando con Ecomar en este tipo de proyectos y diez años con la firma de refrescos impulsando campañas como la actual, Mares circulares.

El gran objetivo

Con la mente fija en esa gigantesca isla de plástico que navega a la deriva en el océano pacífico, la olímpica explicó: «Cada vez cobra más relevancia y hay que limpiar, pero sobre todo hay que cerrar el grifo, es decir, tenemos que reciclar correctamente y no generar tanto envase de un solo uso».

Lo cierto es que las playas sobre las que actuaron estos jóvenes no tienen una gran extensión, pero en tan solo dos horas, la pila de bolsas de basura no dejaba de crecer mientras iban depositando los residuos debidamente separados para su reciclaje, entre estos una gran parte de redes, cuerdas, fragmentos de nasas y otros utensilios náuticos.

«Hai un par de anos que levamos traballando a reciclaxe en unidades didácticas, por exemplo, a través da elaboración dos seus propios recipientes ou da creación de composteiros para os residuos orgánicos», explicó el docente José Antonio Pérez, que precisó que ahora la idea es utilizar el compost en pequeños cultivos en el Santa María do Castro.

A escasos metros del profesor, el grupo de los alumnos más aplicados relataba sus hazañas de limpieza, destacando el hallazgo de dos alumnos de sexto. «Collín unha gaiola de ferro que estaba no mar!», afirmó el pequeño Manuel, después de que Ángel le diera el soplo del que consideraron el premio gordo del día. «Non me esperaba atopar algo así! Non se poden tirar estas cousas ao mar», anotó indignado su amigo Duarte.

«O máis raro que atopamos foron bastantes botellas de viño ou cervexa e ata un cono de tráfico cheo de algas, así como bastantes cordas e redes», comenzó a enumerar el joven Cédric, en un tono melancólico para confesar: «Pensei que só atopariamos unhas cantas redes, pero esta praia está realmente sucia».

El presidente del náutico crucense, Manuel Fajardo, también destacó que «isto vai marcar un antes e un despois, trátase de implicar aos nenos para concienciar aos pais», y además se comprometió a seguir trabajando para sumar más distintivos de calidad medioambiental a la entidad.

Con la última bolsa atada, los chicos disfrutaron de un refrigerio a la sombra mientras veían crecer los dígitos de una báscula en la que se alcanzó un récord de 360 kilos, pero no de basura, sino de conciencia.

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