La hostelería remontó en agosto, pero prevé un año de estancamiento

El sector ve difícil recuperar el bajón que se produjo durante el mes de julio


ribeira / la voz

No está siendo un mal verano a nivel turístico en Barbanza, pero tampoco es de los mejores que se han vivido últimamente. Este es, en términos generales, el sentir que muestran los empresarios del sector hostelero con los datos de ocupación encima de la mesa. Y estas estadísticas, a punto de cerrarse el período estival, reflejan que, pese a la remontada que se produjo durante el mes de agosto y las primeras semanas de septiembre, es difícil recuperar el bajón que dejó julio. Los hosteleros atribuyen a la inestabilidad meteorológica esa caída.

«Xullo non cumpriu as expectativas e estivo por debaixo de anos anteriores». Así de tajante se mostraba un empresario de Outes. Explica que sus negocios registraron alguna cancelación, pero acusaron sobre todo un descenso en las reservas de última hora; de ahí que relacione la tendencia con que no se llegaran a alcanzar las temperaturas propias del verano, registrándose incluso varias jornadas lluviosas.

Desde Rianxo compartían esta teoría: «Xullo fallounos. Atribuímolo ao tempo, xa que é un dos meses fortes a nivel turístico nesta zona e non atopamos outra razón de peso que xustifique a caída». Este empresario añadía que, por contra, los datos de agosto son muy buenos, lo que contribuye a equilibrar la balanza.

Y en este balance del mes pasado coinciden todos los hosteleros consultados. Algunos atribuyen a dicho período el calificativo de excelente. El propietario de un cámping comentaba que, mientras en años anteriores la ocupación empezaba a caer ya en la segunda quincena, en esta ocasión se mantuvo hasta el último fin de semana, prolongándose incluso a comienzos de septiembre: «As elevadas temperaturas e a ausencia de chuvia axudaron».

Pero los hosteleros barbanzanos saben que por delante tienen uno de los períodos más negros del año: «Na fin de semana temos cheo, pero as reservas caen en picado de cara á segunda quincena e, xa en outubro, a axenda está practicamente en branco», apuntaba un empresario rianxeiro. Desde el territorio outiense describían un panorama similar, puntualizando que de momento se van salvando aquellos negocios enfocados a un público muy concreto: «Está claro que, tódolos anos, co comezo do colexio caen as reservas de familias, pero mantéñense as de parellas que buscan tranquilidade».

Difícil remontada

Haciendo balance de lo que va de 2018, desde el sector señalan que este será un año de estancamiento. Los empresarios consultados argumentan que la primera mitad discurrió con normalidad, pero que la tendencia se truncó en julio: «De aquí a final de ano vai ser moi difícil remontar esa caída de xullo. Aínda que haberá que facer números, eu penso que non haberá incremento con respecto ao 2017, co que se interromperá esa tendencia á alza que se viña debuxando».

Son pocos los hosteleros que se muestran optimistas, pero sí que los hay. Desde una firma con zonas de acampada en Ribeira y A Pobra aseguraban que este marcará un nuevo incremento en lo que a llegada de turistas a la zona se refiere: «É certo que xullo non foi bo, pero a afluencia no mes de agosto foi masiva. Penso que o ano se vai pechar con mellores datos que o pasado». No dudaba, de hecho, de mirar hacia el 2019 como el año de la consolidación de esta tendencia ascendente a nivel turístico.

Los empresarios creen que el futuro está en las rías, el Camino y en un turismo de calidad

Puesto que dan por hecho, en general, que este será un año de estancamiento, los hosteleros de Barbanza creen que hay que mirar hacia el futuro, analizando las potencialidades que tiene la zona para tratar de explotarlas y sacarles partido. Y la mayoría coinciden en que los puntos fuertes deben ser las rías y el tirón que en otras zonas tiene el Camino de Santiago. También apuestan por tratar de atraer nuevas infraestructuras hoteleras, primando siempre la calidad por encima de la cantidad.

«Penso que temos que optar por ofrecer poucas prazas, pero que estean ben equipadas. Necesitamos unhas instalacións que exerzan de motor e penso que a solución podería estar nun centro de talasoterapia ou nun spa», comentaba un empresario de Outes.

Desde el territorio de Arousa norte hablaban de sacarle partido a los atractivos naturales: «A paisaxe é un filón e podiamos emular á zona de Fisterra, que soubo potenciar o Camiño».

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