El ocaso del fútbol en Ribeira

La capital barbanzana languidece con un solo equipo en Liga Gallega y sin conjuntos sénior en categorías relevantes


Ribeira / la voz

Cargada de potencial, Ribeira vive su ocaso futbolístico. La que fue durante décadas cuna de jugadores de primera categoría, se ha convertido en la localidad con menos trascendencia de la zona. Con solo un equipo en Liga Gallega, y con el club emblema militando en Segunda Galicia, Rianxo, Noia y Boiro han tomado una delantera que parece imposible recuperar si no se aportan medidas urgentes. Posiciones enquistadas, proyectos a corto plazo y egocentrismo atacan al deporte con mayor número de federados de la capital barbanzana.

El primer problema al que se enfrentan todos es la división que existe entre las cinco entidades que cuentan con cantera: Atlético Ribeira, Sálvora, Xuventú Aguiño, Carreira y Oleiros. Fichajes por la puerta de atrás, bloqueo de fichas federativas o partidos entre vecinos que acabaron de la peor manera posible han sido el caldo de cultivo que ha motivado que la disgregación sea prácticamente insalvable.

«É importante que deixen de lado as pelexas individuais porque non ten sentido ter dez conxuntos de benxamíns na mesma liga», destaca Yago Iglesias, técnico del Compostela, vecino de Palmeira y buen conocedor de lo que ocurre en la localidad: «É unha pena, porque hai bos futbolistas, rapaces que apuntan maneiras, pero non hai categorías para que sigan crecendo».

Solo el Atlético Ribeira, que ascendió al juvenil a Liga Gallega, disputa una competición autonómica. De conseguir la salvación este año, el próximo lo tendrá todavía más difícil, ya que el relevo es prácticamente imposible. «A maiores, unha vez que superan a etapa xuvenil non teñen continuidade. O que debería ser o primeiro equipo de Ribeira está en Segunda Galicia. Iso corta a progresión», defiende Iglesias.

Un referente

José Manuel Pose, técnico del Noia y, al igual que Iglesias, ribeirense y docente en la Escuela Gallega de Entrenadores, afirma que es fundamental que un club ejerza de referente para que recalen los jugadores de mayor nivel cuando pasan a séniors: «Es algo complicado. Pero en su momento el Ribeira ya ejerció ese papel, aunque dejó de hacerlo. Cuando los chavales del Aguiño de Liga Nacional pasaron a absolutos no fueron capaces de retener a ninguno. Ahí se perdió mucho talento».

Para el vecino de Carreira, el potencial es total: «Ribeira puede tener, como mínimo, un club en la parte alta de Preferente y una cantera de nivel. Pero todos tienen que ceder. Es algo muy complicado. Las formas son muy importantes. Hay fichajes que hacen mucho daño, porque intentan cerrarlos por detrás y ahí comienzan los problemas».

Lo que ambos tienen claro es que los mayores perjudicados de esta situación son los clubes, los técnicos y sobre todo los jugadores. «Rematan en categorías que non lles corresponde e nas que se estancan. Hai técnicos que se están formando, que están traballando e que acaban adestrando en Santiago ou en A Coruña», apunta Iglesias.

¿El camino?

Como solución, tanto Pose como Iglesias afirman que son los directivos los que deben ceder y buscarla entre todos. Hay ejemplos como el realizado en Boiro o que cada club cuente con una categoría formativa.

«A clave, sexa cal sexa o camiño, está na xuntanza, que todos poidan estruturarse e ter un fío condutor entre eles. Traballar en conxunto para ter un primeiro equipo no que os rapaces poidan darse a coñecer e explotar o seu talento. A solución está nas persoas, teñen que dar un paso ao fronte, porque son eles os que poñen as barreiras», confiesa Iglesias.

Mientras se espera a que alguien olvide el pasado, el talento seguirá fugándose a Puebla, Boiro, Noia o Santiago. Lejos quedan aquellos repletos campos de Frións y A Fieiteira que fueron cuna de grandes futbolistas.

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