María Teresa Leis: Un día de rodaje con Cary Grant

Participó como extra en la película «Orgullo y pasión» que se rodó en Santiago

m. x. b.
ribeira / la voz

«Fue como vivir una película dentro de otra». Así recuerda María Teresa Leis, santiaguesa afincada en Ribeira desde hace más de 40 años, el día que vio a Cary Grant paseándose en un carruaje por la mismísima plaza del Obradoiro. Leis, que en aquel agosto de 1956 tenía 11 años, bajaba de casa de sus tías en la Rúa de San Pedro hacia la Rúa das Hortas, donde vivía con su familia. Pero al pasar por el Obradoiro, un gran grupo de gente llamó su atención. Era la industria pesada de Hollywood desembarcando en la capital gallega, donde iban a rodar unas escenas de la que en aquella época era toda una superproducción, Orgullo y pasión. Ese día no pudo ver al actor Cary Grant, pero su curiosidad tendría premio.

«Uno de los señores que estaba en medio de aquel grupo de personas se fijó en mí, me preguntó si era de Santiago y me encargó volver al día siguiente a las 10 de la mañana con otras 12 amigas», cuenta Leis. Así lo hizo, y así se convirtió en una de las inesperadas extras que formaron parte del rodaje junto a la estrella americana: «Hacíamos de colegialas». En una perfecta fila, las jóvenes debían salir de los soportales del pazo de Raxoi y dirigirse a la entrada de la catedral, cruzando en línea recta la plaza del Obradoiro. Puede parecer sencillo, pero esto les llevó unas cuantas tomas. «Empezamos a rodar a la una de la tarde y hasta las siete no acabamos. Estuvimos todo el tiempo repitiendo la misma escena», explica la figurante. Pero lo cierto es que mover las cámaras con sus grúas y los carros de caballos no era una tarea para nada rápida en aquella época.

En su trayecto, las colegialas se encontraban con el carruaje de Grant, que daba vida a un capitán que se dirigía a un ficticio cuartel general instalado en el Hostal de los Reyes Católicos. No fue mucho tiempo el que el actor americano estuvo en la ciudad, y tampoco fue fácil verlo de cerca. «Nosotras porque salíamos en la escena, pero no pudimos ni siquiera saludarlo», cuenta Teresa Leis.

«La casa de la Troya»

Entre los extras que rodaron en Santiago se encontraba un joven en edad de acabar la carrera y que, años más tarde, sería uno de los principales actores de la política española, Adolfo Suárez. «Hacía de guerrillero y llevaba un traje algo viejo y sucio», rememora Leis. Según la figurante, en la película se le puede ver compartiendo plano con Grant, «pero te tienes que fijar, porque solo son unos segundos».

Pero esta no fue la única ocasión en la que Teresa Leis fue testigo de la transformación de Santiago de Compostela en todo un plató de cine. Ese mismo año también siguió el rodaje de otra película, La casa de la Troya, protagonizada por dos estrellas de la época, en este caso españolas, Arturo Fernández y Ana Esmeralda. Aunque en esa ocasión fue una más del público que se acercó a verlos, hay una escena que quedó grabada con nitidez en su memoria: «Me acuerdo de que ella estaba en una ventana y él le gritaba desde la calle: Volveré, volveré!».

«Estaba calificada para mayores de edad y yo todavía no lo era. Me hubiera gustado verla en el cine»

Orgullo y pasión se estrenó meses más tarde, ya en 1957, en el Teatro Principal de Santiago, pero Teresa Leis no pudo asistir al pase de la película: «Estaba calificada para mayores de edad y yo todavía no lo era. Me hubiera gustado verla en el cine». No fue hasta hace unos 15 años cuando pudo reconocerse «con toda claridad en la pantalla, incluso miro a cámara», ya en la televisión, y ahora guarda como oro en paño el DVD que su hijo mayor le consiguió. «Fue una experiencia inolvidable», asegura.

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