La píllara no logra remontar el vuelo pese a las medidas de protección

En las 15 playas de Barbanza con parejas de chorlitejo solo salieron adelante 31 pollos

La píllara no logra remontar el vuelo Esta ave es infiel por su propia supervivencia: intenta poner todos los huevos posibles

ribeira / la voz

La temporada de cría del chorlitejo patinegro ha concluido con peores resultados de los esperados por los investigadores que velan por la supervivencia de esta especie protegida. El número de pollos que lograron salir adelante ha sido inferior a las perspectivas iniciales pese a las medidas adoptadas, especialmente en alguna playa, como la de Coroso, que en campañas precedentes permitió albergar grandes esperanzas para la supervivencia e incremento del número de ejemplares de esta ave. Tras analizar los datos, María Vidal, integrante del grupo Biodiversidad Animal de la Universidade de Santiago, define la campaña como «un desastre». Solo cabe esperar que las cosas resulten más favorables a partir de la próxima primavera.

Un total de 15 son los arenales de la comarca en los que está constatada la presencia de parejas de píllara. En todos se registraron nidificaciones y puestas, pero solo en seis hubo polluelos que lograron remontar el vuelo: Louro, Ladeira, O Vilar, A Tasca, Coroso y Río Sieira. De entre la elevada cantidad de huevos, solo 31 consiguieron sobrevivir.

Louro y Coroso

La cifra es reducida para la elevada cantidad de ejemplares que tienen su hábitat en la comarca porque, como manifiesta María Vidal, «el núcleo poblacional del chorlitejo está en Barbanza».

El pasado año, en la playa de Coroso volaron 23 polluelos. En esta ocasión únicamente lo han hecho seis, pese a contar con una decena de parejas. Mejores son los resultados de Louro, en la que salieron adelante diez, procedentes de media docena de nidos.

Varios son los motivos que han incidido en los malos resultados de Coroso. Algunas, explica María Vidal, son comunes al conjunto de playas y están relacionadas con la fría primavera de este año, que motivó un retraso en el período de reproducción. Sin embargo, en el caso del arenal urbano de Ribeira, la investigadora asegura que ha tenido una incidencia directa la elevada presencia de perros: «Los nidos que no estaban protegidos se perdieron y los canes accedieron a las zonas balizadas, ya que es un lugar en el que no existen otro tipo de depredadores. Este es un arenal en el que teníamos mucho éxito, con un nivel de eclosión elevado, pero en esta ocasión los resultados han sido malos».

En vista de los datos, no duda en asegurar que se trata de uno de los peores años. Destaca, sin embargo, la colaboración del Concello y de la empresa de limpieza, con la que se consensuaron los trabajos.

Según el acuerdo establecido con el Ayuntamiento, desde mediados de mes ya se ha eliminado la superficie acotada para impedir el acceso, así como los indicadores de advertencia para los bañistas.

Pese a todo, el municipio de Ribeira se erige como el de mayor número de pollos volados en la comarca, con un total de 19. En los arenales de O Vilar y A Ladeira consiguieron salir adelante un total de ocho, mientras que en el de A Tasca lo hicieron cuatro.

La investigadora lamenta que, en esta ocasión, no hayan fructificado ninguna de las puestas realizadas en Balieiros.

Otro arenal en el que sí hubo nuevos ejemplares de píllara fue en el sonense de Río Sieira, con un total de dos.

Los resultados permitirán a los expertos establecer las pautas de cara a la próxima temporada, buscando la máxima protección para que el chorlitejo logre salir adelante.

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