Justo equilibrio en los usos pesquero y urbano del recinto portuario

Pese a tratarse de una zona de trabajo y a la existencia de señales de prohibición, el recinto continúa siendo lugar de paseo y aparcamiento


muros / la voz

El muelle de Muros es un lugar de trabajo para profesionales del mar, transportistas, compradores, personal de la lonja y de la cofradía, pero también es un espacio urbano del que hacen uso ciudadanos y visitantes para pasear o estacionar sus vehículos cuando acuden al casco urbano. Existe, desde hace años, un proporcionado equilibrio.

En los accesos a la zona portuaria de la villa, varios carteles indican que la titularidad de las instalaciones es de Portos de Galicia y de que su uso es exclusivo para el sector pesquero. Incluso hay señales en las que puede leerse: «Prohibida a entrada a persoas non autorizadas». También existen otros indicadores advirtiendo de que no está permitido bañarse o practicar la pesca deportiva en los espigones.

Pese a todas estas disposiciones, avaladas por la ley de Portos de Galicia, y a la existencia de un plan de usos portuarios, residentes y veraneantes suelen hacer caso omiso de las normas. Tanto estacionan sus vehículos como se dan algún chapuzón, pescan o pasean por el recinto.

La normativa es clara, pero los habitantes del municipio también son conocedores de la permisividad existente. Saben que no suelen imponerse sanciones ni se restringe el paso a personas ajenas a la actividad.

Incluso, no faltan quienes acceden a la lonja para ver como se desarrolla la subasta, algo que siempre despierta la curiosidad entre los foráneos.

El varadero

A pesar de esa armonía de usos, entre los de carácter marítimo y los de tipo urbano, existen algunas áreas especialmente sensibles, destinadas únicamente a labores marítimas. Una de ellas es la rampa del varadero o el espacio portuario situado después de la antigua fábrica de hielo. Incluso en estos lugares suele aparcarse, con el consiguiente peligro al hacerlo en una zona intermareal o en la que hay aparejos de pesca.

Los propietarios de caravanas se sirven en ocasiones del muelle para estacionar, pese a que existen normas concretas que impiden pernoctar en este recinto porque carece de servicios para ello, como red de saneamiento o suministro de agua. Además, el tamaño de alguno de estos vehículos puede dificultar la realización de las labores marítimas.

La escasez de estacionamientos en la localidad fuerza la utilización del muelle como aparcamiento. Portos es flexible sobre esta cuestión, pese a que existe un aparcamiento privado gestionado por una empresa. Sin embargo, muchos consideran excesiva la tarifa.

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