Francisco Rivadulla: Un investigador que encontró la fórmula del éxito

El pobrense cuenta con uno de los currículos más brillantes de toda el panorama científico gallego

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ribeira / la voz

Dicen que las mejores cosas llegan cuando menos las esperas. Casi por casualidad y sin una preferencia clara, Francisco Rivadulla se inscribió en la Facultad de Química siguiendo los consejos de la profesora que marcó su vida. A partir de ahí ha conseguido un sinfín de logros académicos y científicos que le han supuesto una plaza entre los alumnos más brillantes de la historia de la Universidade de Santiago (USC).

Tras recorrer una exitosa hoja de ruta con paradas en diversos países, actualmente trabaja como profesor titular del departamento de Química Física de la universidad compostelana. Además, es director del Laboratorio de Química de la Materia Condensada en el Centro de Investigaciones Químicas (Ciqus), donde prepara varios proyectos.

Al poco tiempo de aterrizar en la docencia, Rivadulla fue galardonado con un Starting Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC), uno de los programas de becas más prestigiosos del mundo y el primero que percibía la USC. Los fondos se destinaron a desarrollar el proyecto Diseño de nuevos dispositivos termoeléctricos basados en 2D y nanoestructuras moduladas con campo eléctrico, que fue un éxito y trajo consigo la patente de un dispositivo que consigue medir el calor con altísima precisión en cuestión de milisegundos.

Su propuesta ha pasado a la siguiente fase con la obtención de una nueva beca del ERC en el 2017, el Proof of Concept, primero otra vez en la USC, y busca dar viabilidad al dispositivo.

Etapa académica

Rivadulla ha sido siempre un apasionado de la ciencia. Le encanta. Fue precisamente eso lo que dificultó el encuentro con su vocación: «Escollín carreira no ano de COU. María José, a miña profesora de química no IES Pobra do Caramiñal, terminou por convencerme. Era moi estimulante. Dixérame que dende a química se podía tocar todas as ciencias. Como me gustaban moito a física e as matemáticas, especialiceime en química física».

Así, comenzó sus estudios en la USC, una etapa con grandes recuerdos y de la que guarda «amigos para toda a vida». En su cuarto año de carrera, su profesor de Termodinámica, Arturo López Quintela, le ofreció trabajar en su laboratorio: «Era unha oportunidade incrible. Estaban facendo algo completamente novo, nanopartículas de material magnético. Solicitei unha beca de colaboración no Ministerio de Educación e concedéronma. A partir de aí, quedei enganchado da química».

Al terminar su carrera universitaria, Rivadulla comenzó su tesis también bajo la supervisión del profesor López Quintela. Esta vez investigando la magnetorresistencia gigante, descubierta el año anterior en óxidos metálicos: «O laboratorio decidiu abrir unha liña de traballo neses materiais. Durante a tese, realicei estancias en distintos laboratorios de Inglaterra, Arxentina e Estados Unidos».

Al año siguiente, con la beca Fulbright bajo el brazo, Rivadulla se marchó a Austin para hacer el postdoc trabajando en el laboratorio del profesor John B. Goodenough, creador de las baterías de litio, en la Universidad de Texas. Allí estuvo casi tres años: «Foi outra etapa magnífica. Traballar cunha eminencia da ciencia como o profesor Goodenough é un luxo. Descubrín tamén que temos moito que aprender dos EE. UU. e da súa forma de organizarse. En España hai cousas que non deberían pasar, como os retrasos na entrega de becas e presupostos ou ter que poñer do teu peto para certas cousas».

Pasión por su trabajo

En el tramo final de su estancia en Austin, Rivadulla solicitó una beca Ramón y Cajal para volver a España a trabajar como investigador en la Universidade de Santiago. Nuevamente, se la concedieron y, solamente cinco años después, aprobó a la primera la habilitación nacional que le situaba como profesor titular de la USC.

A la par de su pasión, la química, el ahora profesor de universidad ha encontrado en la interacción con sus estudiantes «algo que non penso deixar nunca». El cambio de alumno a maestro ha sido para Rivadulla algo que no vio venir debido la fugacidad de las etapas: «Foi tan rápido que non me dei conta. Sería algo ao que me gustaría dedicarme. Quero facer que os alumnos vexan a importancia da química, unha ciencia que deu moitas solucións aos problemas da humanidade».

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