La avalancha de visitantes al castro de Baroña compromete su conservación

El alcalde planteará a la Xunta la posibilidad de fijar un aforo máximo en el yacimiento


Noia / la voz

Baroña es el yacimiento castrexo de referencia en el área barbanzana y soporta miles de visitas cada año. Sin embargo, la presión del turismo está empezando a hacer mella en el poblado, que este verano está sufriendo especialmente la avalancha de personas que acuden a admirarlo. La situación llega al extremo de que se está comprometiendo la conservación del castro y el alcalde sonense piensa ya en limitar el aforo a partir del próximo verano para evitar daños.

La preocupación por el estado del yacimiento no es gratuita. El número de visitantes que recibe el principal recurso patrimonial de Porto do Son no deja de crecer y eso provoca que haya momentos en los que se produce un colapso y resulta imposible seguir el itinerario marcado para recorrer el castro. Lo explicaba el alcalde, Luis Oujo, que señalaba, por un lado, lo incómoda que resulta la visita en esas condiciones y, lo que es más grave, el desgaste que sufren los restos castrexos: «Hai tanta xente que non hai por onde pasar e acaban subindo aos muros das vivendas e despréndense pedras».

En términos parecidos se expresaba la técnica que trabaja en la oficina de turismo situada en Baroña: «O maior problema é que con tanta avalancha de turistas o castro está sufrindo moito, moita xente non está respectando o xacemento, sube aos muros e incluso están quitando pedras das construcións».

Ante esta situación lo primero que se ha hecho es pedir a los visitantes, tanto desde la propia oficina de información como a través de las redes sociales, que respeten el yacimiento; y lo segundo será llevar a cabo nuevas actuaciones en el poblado: «Hai pedras movidas e algunhas rotas, e é preciso facer traballos de conservación e mantemento para evitar danos maiores».

También está previsto elaborar una serie de carteles que se instalarán en la zona advirtiendo a quienes acuden de visita que no se puede subir a los muros por los graves daños que se ocasionan.

Regular la entrada

Un paso más será buscar la forma de regular la entrada o limitar el aforo, una idea que no es la primera vez que plantea el regidor sonense, quien reconoce que urge tomar cartas en el asunto: «Sempre dicimos que é necesario controlar as visitas dalgún xeito e é unha materia que está pendente, a ver se cara a o próximo verán o podemos resolver e regulalo dalgún xeito, polo menos nos meses de xullo e agosto».

La intención de Luis Oujo es mantener una reunión con responsables de la consellería una vez finalizada la época estival para buscar una solución en vista de que el problema se agrava verano tras verano.

No en vano, hasta ahora, la principal preocupación con respecto al castro era la moda de apilar piedras en el entorno del yacimiento, e incluso dentro, una costumbre que se mantiene por más que el Concello advierta que no es ninguna tradición propia de Baroña y que está prohibido. Ahora los daños afectan directamente a las estructuras que se mantienen en pie, que presentan piedras rotas o desprendidas que aparecen desperdigadas.

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