Daniel Lorenzo: El pobrense que sacó los colores a la catedral

Entró en la academia, en la rama de arqueología y museología, por su impulso a la restauración del monumento

A.G.
ribeira / la voz

Debe resultar complicado tener que presentarse en público llamándose Daniel Lorenzo Santos (A Pobra do Caramiñal, 1963), como también lo es hacerlo sobre estas líneas. Uno no sabe ni por dónde empezar. Se podría contar lo más importante, pero en este caso discernir qué facetas de su vida tienen más relevancia tampoco es tarea fácil. Así que lo mejor va a ser comenzar por el principio. Si retrocedemos sobre sus pasos, la historia nos sitúa en A Pobra do Caramiñal, más en concreto en la parroquia de Santiago do Deán, donde nació, y discurre por distintos puntos de la geografía gallega y española hasta situarse en Santiago de Compostela. Allí ha establecido su residencia este barbanzano que, modestia aparte, es uno de los pilares de la Archidiócesis de la ciudad y de la mismísima catedral, y desde el pasado mes de junio es uno de los miembros de la Real Academia Galega de Belas Artes.

Por si fuera poco, Lorenzo Santos puede él solo con los puestos de director de la Fundación Catedral y su museo, canónigo fabriquero del monumento y presidente de la Comisión de Cultura y Arte, además de ser vicario judicial del Tribunal Eclesiástico compostelano. Este amplio currículo no ha provocado que el religioso deje a un lado su vocación pastoral y desde el año 2006 también es párroco de San Pedro de Bugallido, en el municipio de Ames.

Largo camino

«No me he postulado ni he buscado ninguno de estos encargos, simplemente me los han encomendado y yo los he asumido. Eso sí, con mucho gusto», afirma el canónigo. Pero lo cierto es que para dirigir proyectos de este calado, como la reciente restauración del pórtico de la Gloria que dejó boquiabierto a todo el mundo, Lorenzo Santos tuvo que recorrer un camino cuyos pasos se cimentaron en la formación y la disciplina.

Tenía solo 4 años cuando tuvo que abandonar tierras barbanzanas para trasladarse con su familia a lugares como Melide, A Estrada o Compostela. En la universidad santiaguesa se formó como abogado y teólogo, y continuó con sus estudios en Salamanca, donde se especializó en Derecho Canónigo. Pero, a pesar de la distancia, Daniel Lorenzo siguió mantuvo sus lazos con A Pobra. Primero, a través de los veranos que pasaba en la villa y ahora por las tardes de domingo paseando frente al mar: «Yo nunca he dejado de mantener los vínculos con mis orígenes. Aprovecho para volver siempre que tengo un momento de descanso. Allí todavía está parte de mi familia y conservo muchos amigos».

Precisamente, el germen de su vocación religiosa podría situarse en la parroquia de Santiago do Deán, aunque fue alimentándose de las experiencias vividas en su infancia y juventud. «En el momento previo de mi incorporación al seminario yo estaba colaborando en la iglesia con el párroco Nicolás Garrido y se puede decir que contribuyó activamente en la toma de esa decisión», explica Lorenzo Santos. Tras ordenarse sacerdote, asumió ciertas colaboraciones en templos de la comarca, desde la propia A Pobra, pasando por Santa Eulalia de Boiro, Bo Pastor de Castiñeiras o San Paio de Carreira.

Papel público

Pero si en algo destaca este barbanzano es por su gestión al frente de la catedral desde el año 2009. Su notoriedad pública comenzó con el robo del Códice Calixtino y se consolidó con las obras de restauración a las que ahora, y hasta el 2021, está sometido el inmueble. «Yo no diría que este cargo tiene más responsabilidad que otro, simplemente es distinto. Pero sí tiene una proyección más social, que implica tener que dar explicaciones en público», explica.

Toda esta labor ha llevado a su incorporación a la institución gallega de Bellas Artes en la rama de arqueología y museología. Él mismo se califica como un académico «atípico», ya que no cuenta con formación específica en este ámbito. Pero bajo su condición de autodidacta, ambiciona crear lo que sería «el gran museo de Galicia, un proyecto que se extiende más allá del edificio de la basílica y de la propia temática catedralicia». Lorenzo Santos reconoce que no será fácil sacar esta idea adelante, pero no va a cejar en su empeño aunque sus ocupaciones no le permitan tener «ni un minuto libre».

Jornada intensa. A Daniel Lorenzo no le llegan las horas del día. Compagina su labor como párroco en Bugallido con la presidencia del Tribunal Eclesiástico y la dirección de la Fundación Catedral de Santiago. Por si esto fuera poco, también forma parte del claustro de profesores del Instituto Teolóxico.

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