El naufragio inexplicable frente a O Chazo

En una noche como la de hoy, el mar calmo de la ría de Arousa se convirtió en una trampa mortal para 13 personas


Ribeira / La Voz

Pese a convivir con historias muy próximas de naufragios y vidas perdidas en el mar, las aguas interiores de la ría de Arousa no suelen ser escenario de accidentes marítimos con decenas de víctimas y un gran buque hundido, quizá por eso, después de 60 años, la tragedia del Cabo Razo sigue muy presente en la memoria de los mayores de ambos lados de la costa arousana. El recuerdo está especialmente vívido en Boiro, donde todavía no se explican porque el barco se fue a pique a unos pocos centenares de metros de la punta de O Chazo.

El buque, dedicado al transporte de mercancías y personas, había partido de Vilagarcía, con 39 tripulantes y cinco pasajeras a bordo, en torno a las 23.00 horas del 4 de agosto de 1958 y unos minutos más tarde se iba al fondo tras chocar con una roca, conocida como A Barsa. «Aínda hoxe non se sabe como puido pasar iso, porque o timonel do barco era de aquí, de Triñáns», rememora José Outeiral, Tonero, mientras mira desde tierra la baliza que marca la situación de A Barsa. Él no navegaba en el carguero, pero vivió la tragedia en primera persona: «Nunca me vin en outra parecida, nin quero, botei un ano sen poder durmir ben polas noites».

Con apenas 17 años, pescaba desde el racú San Antonio en las proximidades de Cabo de Cruz cuando él y sus compañeros de faena oyeron un fuerte estruendo, y luego gritos desesperados pidiendo ayuda. Inmediatamente soltaron las redes y sus capturas y remaron tan rápido como pudieron en dirección a las voces. Lograron salvar a 11 personas, diez marineros y una joven francesa. No había sitio para más en la pequeña embarcación: «Se tivéramos unha lancha a motor salvaríamos a case todos, pero a remo non puidemos facer máis».

El naufragio coincidió con la celebración de las fiestas de Exipto, de manera que lo ocurrido causó una honda impresión en los vecinos, que oyeron el ruido del Cabo Razo al chocar. Manuel Fajardo escuchaba a menudo la historia, y se propuso indagar en lo ocurrido. Así localizó a Tonero, testimonio directo de aquella noche. «Aos que salvamos levámolos a terra, á panadaría de Saborido. Á moza deixámoslle un vestido da miña nai. Logo nun barco de motor fomos a Vilagarcía para avisar».

Los demás supervivientes, 31, fueron rescatados por otras embarcaciones varias horas más tarde. A algunos, que improvisaron una balsa con la madera con la carga del buque, los encontraron en las inmediaciones de Rúa, hacia donde los arrastró la corriente: «Foi un despiste, ou non se sabe que pasou, porque esta non é unha zona de naufraxios».

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