El coro que invita a «erguerse»

Saint Luc Banabakintú ha ofrecido media docena de conciertos en Barbanza


carballo / la voz

Si han pasado los últimos veranos por la comarca, es prácticamente imposible que no hayan oído hablar de ellos, de los integrantes del coro marfileño Saint Luc Banabakintú. Llevan desde inicios de julio de gira por Galicia -principalmente, por la provincia de A Coruña- y dos de ellos hicieron parada esta pasada semana en el estudio de Radio Voz Carballo. Crystel Djek y Aimé Désiré N’guetta -él, subdirector de la formación- charlaron de su grupo acompañados por el párroco de Mazaricos, Xosé Manuel Pensado, uno de los fundadores de la oenegé Égueire, junto con el sacerdote Désiré Kouakou. A través de esta entidad llegó la coral Saint Luc a tierras gallegas: «Os que veñen velos repiten, quedan enganchados», asegura Pensado, encargado de traducir lo que Crystel y Aimé cuentan.

N’guetta lleva 20 de sus 40 años en el coro y, pese a ello, no es de los más veteranos. La gira de este verano está siendo la tercera visita para él a Galicia (2015, 2016 y 2018), mientras que para Crystel, que lleva tres en la formación, es la segunda. Asegura Aimé que Galicia es «unha fermosa rexión» y que halla a los gallegos «maravillosos». Incide en una cosa, en la solidaridad y en las sonrisas que van recibiendo de su público. No las atribuye al sol ni al verano, como se le propone que pueda ser, sino a un carácter propio: «Aínda que faga calor, din que para eles aquí segue facendo frío», traduce Riendo Pensado. A Désiré N’guetta lo denominan «a memoria da coral», por el detallismo con el que cuenta la historia de la agrupación. Saint Luc nació como una coral parroquial, eminentemente para cantar las misas, formada por gente joven en un concello de Abiyán (Costa da Marfil): Adjamé. Fue en al 74 cuando se fundó, también para promover el canto católico: «Aquí todos somos católicos, pero na Costa de Marfil, no mesmo barrio, pode haber católicos, musulmáns ou tamén evanxélicos», matiza el párroco mazaricán: «Esa promoción do propio enténdese mellor dende este sentido», sopesa.

Un antes y un después

Por aquel entonces, en el 74, había en Abiyán tres grandes corales. Eran ellos una formación pequeña y el punto de no retorno, el devenir también en una coral importante, llegó cuando fueron invitados a cantar en un santuario mariano. Se salieron de lo habitual y se adentraron en terrenos como el góspel. Corría el 86 y ahí llegó el reconocimiento a Saint Luc, que desde entonces publicó varios discos. El primero, en el 90. En el 2014, el sexto, por el 40.° aniversario. Ya llevaban suma trayectoria cuando dieron con la oenegé Égueire: «Viron e comprenderon, din, que a visión da axuda humanitaria que tiña esta entidade era realmente boa, así que quixeron engancharse», explica Pensado.

El coro decidió ser, en la Costa de Marfil, el apoyo cultural de esta entidad solidaria y así se formó una relación intensa que acabó derivando en la primera visita de Saint Luc a Galicia, en el 2012. «Veñen, máis ou menos cada dous anos, para promover aquí a cultura africana», detalla el sacerdote. Desde aquella no han cesado sus intervenciones en los programas de verano de prácticamente todos los concellos del entorno de esta comarca. Ninguno quiere quedar sin ver su alegría, su encanto.

Dice Aimé que la oenegé Égueire acudió a la Costa de Marfil a ayudar y que ellos vienen aquí para rendir homenaje a toda esa solidaridad y, también, para contribuir a que las personas «estean en pé». Eso mismo viene a significar Égueire: «Érguete». En los estatutos de la ONG figura llevar a cabo, aquí, una sensibilización, y han elegido hacerlo a través del intercambio cultural, de ahí la presencia de Saint Luc en Galicia. Ahora, hay otra ilusión en camino: «Levar un grupo de danza ou de música de aquí para alá. Sería intercambio pleno», dice Pensado.

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