La muralla de Moimenta fue reparada siete siglos después de construirse

Los arqueólogos han hallado dos cuentas de pasta vítrea, que podrían haber sido traídas desde Cartago

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ribeira / la voz

Los expertos del Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste Ibérico (GEPN) cerraron ayer un nuevo capítulo de investigaciones en los yacimientos arqueológicos boirenses de Moimenta y, como es habitual con este equipo dependiente de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), se marchan tras realizar importantes hallazgos. Uno de ellos tiene que ver con la muralla milenaria -coetánea de Troya 6- en la que se intentó localizar un foso, finalmente, inexistente. No obstante, los investigadores han descubierto que no se trata de un parapeto, sino de dos, puesto que esta estructura defensiva del siglo X a. C. volvió a ser levantada en el III a. C., 700 años después.

A escasos metros, en las dos viviendas de la cima de Coto de Espiño, se ha reforzado la datación científica de la primera, también del siglo III a. C., con el descubrimiento de útiles agrarios y materiales, enmarcables en dicha época, en la cabaña anexa que todavía no ha sido datada. La aparición de restos de carbono del hogar resolverá esta duda en el futuro. Sin embargo, la aparición más importante ha sido la de dos cuentas de un collar de pasta vítrea, un cristal artificial del que hay registros en Neixón, a través del comercio con los fenicios.

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«Probablemente, a xente que conseguiu este colar era a primeira vez que vía a cor azul», destacó Carlos Rodríguez Rellán, para anotar sobre su procedencia que «é posible que se fixeran aquí, pero tamén é factible que se transportaran desde Cartago». En cualquiera de ambos casos, el valor histórico es ingente, pues en el primero enriquecería más el pasado de Moimenta y en el segundo, el material habría viajado cerca de 2.000 kilómetros.

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Chan do Cerqueiro

Tras desterrar toda la base de la muralla, los arqueólogos no identificaron foso alguno, pero sí una piedra partida artificialmente para crear una cuña inmensa, que prueba la gran capacidad técnica de los habitantes de la primera fase constructiva, a pesar del feroz incendio que destrozó la parte superior del parapeto.

Por otro lado, el trabajo en Chan do Cerqueiro ha sacado a la luz una nueva tanda de puntas de flecha y se ha confirmado la existencia de varias cabañas. Desafortunadamente, el paso de maquinaria pesada en 2014 deterioró los vestigios y será necesario ampliar las catas en las próximas campañas anuales, que se centrarán en este área.

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Ángela Pouso: «Ao comezo pensei: 'Só é unha lasca', pero tratábase dunha punta de frecha»

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La estudiante de Historia en la USC Ángela Pouso González ya había tenido el privilegio de participar en anteriores excavaciones en la sierra, donde se descubrió un altar romano, concretamente, en Río Barbanza.

 

«Ao comezo pensei: ‘Só é unha lasca’, pero tratábase dunha punta de frecha», expresó la boirense de la inolvidable sensación de sacar de la tierra un vestigio prehistórico, la pasada semana. Pouso, que seguirá participando en la campaña que se traslada a la península de Neixón el próximo mes, destacó que lo que más valora es poder aprender de épocas tan diversas como la Antigüedad y el Medievo, así como «a propia metodoloxía que se utiliza ou escavar correctamente».

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