La superpoblación de gaviotas pone en jaque a vecinos y hosteleros

Los municipios de A Pobra, Porto do Son y Ribeira son los más afectados por el problema

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ribeira / la voz

Es habitual que entre los meses de mayo y agosto -durante el período de cría- las colonias de gaviotas se hagan notar en la comarca, pero hay algunos años en los que su presencia se intensifica notablemente, causando muchos problemas tanto a residentes como a hosteleros. Esta situación la conocen muy bien los vecinos de A Pobra, Ribeira y Porto do Son, los municipios más afectados por la actual superpoblación de esta ave marina.

Además de esparcir sus excrementos por edificios, calles y automóviles, uno de los principales inconvenientes que genera la presencia de las gaviotas es el ruido. El alto volumen de sus llamadas -que recuerdan a llantos y gruñidos- hace que muchas personas no puedan llegar a conciliar el sueño durante las noches, puesto que cuando se juntan varias aves el estruendo es enorme. Los vecinos que viven cerca de la zona portuaria de A Pobra son los principales afectados por esta situación, y la mayoría se ven obligados a tener cerradas sus ventanas para poder descansar, por mucho calor que haga.

«Sé de gente que se ha tenido que poner tapones en los oídos para poder dormir, e incluso una vecina compró una pistola de aire comprimido para asustarlas, porque está desesperada, ya no sabe qué hacer», explicó la pobrense María Fernández, que este año está padeciendo más que nunca la presencia de estas aves.

Otro tanto de lo mismo ocurre en la capital barbanzana, donde el Concello ha vuelto a confiar en una empresa especializada para que retire nidos, ya que los particulares tienen prohibido hacerlo. El año pasado se quitaron cerca de un centenar de los tejados del colegio de O Grupo y en el entorno del cementerio, y este ejercicio se espera superar esa cifra.

Los hosteleros de ambos municipios también están en pie de guerra por los problemas que les ocasionan las numerosas gaviotas que todos los días se abalanzan sobre los restos de comida que quedan sobre las mesas de las terrazas. «Se vuelven muy agresivas, y tiran con toda la vajilla, además de asustar a la clientela», explicó un hostelero de A Pobra, que también criticó a la gente que les lanza comida, «porque después ya no las sacas nunca de aquí».

A este inconveniente también hay que añadir la suciedad que genera su presencia, ya que todos los días el mobiliario hostelero aparece lleno de excrementos de estas aves.

Medio Ambiente

Los miembros de la agrupación de Protección Civil de Porto do Son también están al tanto de los problemas que generan las gaviotas, porque han recibido muchas quejas, pero reconocen que ellos no pueden hacer nada. «Nós non podemos recoller niños, así que informamos aos veciños de que teñen que chamar a Medio Ambiente ou ao Centro de Recuperación da Fauna Salvaxe de Oleiros», apuntaron.

Desde esta última entidad explicaron que en estos meses suelen incrementar su trabajo, aunque ellos solamente recogen aquellas gaviotas o crías que han sufrido algún accidente y están heridas. Para el resto de casos, los responsables de hacerse cargo de la situación son los miembros del Servizo de Conservación da Natureza de la Consellería de Medio Ambiente, cuyos trabajadores están desbordados con el gran número de peticiones para retirar nidos que llegan desde toda la provincia.

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