Tres trotamundos irlandeses echan el ancla en la ría de Arousa

Donal Morrissy y sus amigos Des McCann y Jim Cullinane hicieron una parada en el Náutico de Cabo

A.G.
ribeira / la voz

Donal Morrissy y su tripulación, formada por Jim Cullinane y Des McCann, han dejado atrás sus aventuras surcando el Atlántico, el Mediterráneo e incluso el Caribe para disfrutar, a sus 78 años, de la tranquilidad que les ofrece la ría de Arousa. El Varadoiro de O Xufre, en A Illa, es ahora el punto de partida de todos los períodos vacacionales de estos viajeros irlandeses, que vieron en esta costa el lugar perfecto para atracar su velero después de toda una vida navegando.

El último viaje de la tripulación tuvo lugar hace seis años. Después de soltar amarras en el puerto irlandés de Galway, los aventureros Donal Morrissy, Des McCann y Jim Cullinane bajaron por el Atlántico hasta Lisboa. «Llegamos a la capital de Portugal y, después de pasar unos días en Portimão, nos dedicamos a subir por toda la costa. Cuando llegamos aquí tuvimos claro que había sido nuestra última travesía de larga distancia. La edad no perdona», confesaba Morrissy.

Elegir la ría de Arousa como destino final fue algo sencillo para ellos, pues creen que es el sitio idóneo para moverse sin demasiado esfuerzo. «Navegar por la ría es muy fácil y muy cómodo. Desde A Illa, podemos acercarnos a los náuticos de los alrededores. Cabo de Cruz y A Pobra. son pueblos increíbles para ir a la playa, dar un paseo o tomar algo. Nos encantan. Darse un baño en Carragueiros es lo mejor», comentaba el patrón del velero, Donal Morrissy.

Precisamente, esa pasión por el territorio boirense fue la que les llevó a recalar esta semana en el Náutico Boiro, Marina de Cabo de Cruz. Además de las facilidades que les proporciona en términos de navegación, los viajeros afirman que les sobran razones para amar la ría. «Los vecinos son cercanos, la comida es increíble, el clima es bueno y la cerveza es más barata. Además, la gente se queja de que el agua de aquí es fría, pero eso es porque no han tenido que bañarse en Galway. Está perfecta», bromean.

Otro de los factores que destacan de su estancia en tierras gallegas es la similitud cultural entre Irlanda y Galicia. Las zonas verdes, el mar y la continua festividad que se vive en esta época del año les hace estar como en casa. «Además, que en los náuticos haya gente que hable inglés, como en el de Cabo de Cruz, nos facilita mucho las cosas. Es algo que no hay en todos los sitios», apuntaba Des McCann.

Desde la universidad

Las hojas de ruta de Donal Morrissy, Des McCann y Jim Cullinane se cruzaron por primera vez en la University College Dublin, cuando cursaban las ingenierías Mecánica, Civil y Química, respectivamente. Allí, nació su pasión por el mar, los barcos y los viajes de verano, que perdura hasta la actualidad.

El primero en enamorarse del mundo marino fue Morrissy, aunque en otro ámbito, el de las regatas: «Me encantaba competir. Sin embargo, hace ya 16 años que me retiré. Hay que dejar paso a los jóvenes».

Pese a que las fuerzas ya no acompañen, Morrissy y su tripulación admiten que en ellos persisten las ganas de navegar: «A veces lo hablamos. Por ejemplo, queríamos ir a Viana do Castelo, pero somos conscientes de que a no ser que el doctor nos dé una pócima mágica, ya no estamos preparados», comentaba Donal, mientras Des y Jim asentían.

El mar es un elemento que los ha enriquecido como personas y animan a todo el que pueda a emprender un viaje de este tipo, al menos, una vez en la vida: «Es una sensación increíble, pero también peligrosa. Si sales debes llevar contigo una tripulación fuerte y experimentada. En estos viajes hay que ser muy responsable y organizado», concluyó Jim.

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