Álex Lages: «Sueño con una medalla internacional»

El adolescente describe la dura batalla que libró en las aguas de Malta para conseguir plaza para el Mundial


Ribeira / la voz

Ni el agua que alcanzó los 27 grados, ni un ejército de medusas que intentó devorarlo, ni el ruso que por poco le arranca un ojo. Nadie pudo tumbar a Álex Lages (Ribeira, 2001) en Malta, donde se coló en el Top-10 de la natación de aguas abiertas del Viejo Continente. El quinto puesto que logró es su pasaporte al Campeonato del Mundo, que se celebrará en Israel el próximo mes de septiembre.

A días de cumplir los 17 años, Lages exhibe una madurez insólita. Su mayor virtud, apuntan sus técnicos, es su capacidad para leer lo que ocurre sobre el agua como un veterano. Eso hizo en el Campeonato de España júnior que disputó el pasado mes en Sevilla para morder un oro de forma incontestable, y lo repitió en Malta para medirse a los mejores de su quinta en una prueba en la que las condiciones dejaron mucho que desear.

«Fue la carrera más difícil de mi vida. El nivel era alto y la organización un desastre. El pantalán del que salimos estaba repleto de óxido y nos pasaban lanchas de recreo a tres centímetros», confiesa el ribeirense entre risas. No fue la peor parte, antes de encontrarse con las medusas, en el primer giro chocó con una piedra, se hizo daño en el costado pero siguió adelante.

«La primera medusa me picó en el hombro. Se me vino el mundo encima», confiesa Lages. No fue la última «descarga eléctrica» que recibió, pero no dudó en bracear más fuerte. En aguas abiertas los nadadores están acostumbrados a la acción. En cada movimiento y viraje, los codos vuelan y Lages no pudo evitar que en la recta final, un ruso le golpeara la cara y le abriera la ceja.

«Te empujan, te golpean, en un avituallamiento me lanzaron la bebida por el aire», confiesa Lages, comentando los gajes de un oficio en el que muerdes o te muerden. A pesar de la batalla que se libraba en el agua, siguió adelante, impasible, como un espartano en el desfiladero de las Termópilas. Su fe solo dudó en la recta final. Era el último largo después de seis kilómetros nadados cuando, con la ceja ya partida, metió la mano entre los tentáculos de una medusa gigante: «Me dije, me retiro, pero seguí nadando. Solo pensaba en que me echaran crema en el brazo».

Muy satisfecho

A pesar de los golpes, de los puntos en la ceja, de las marcas por las picaduras que tiene en todo el cuerpo, su sonrisa sigue imborrable. «Estoy muy contento. Fue una gran carrera», afirma mientras destaca el trabajo de toda la selección española, con especial énfasis en la pontevedresa Carla Goyanes, que fue subcampeona europea.

Lages, que comenzó a nadar en el año 2011 y que ahora compagina estudios y entrenamiento en el centro de tecnificación de Pontevedra, tiene muy claro cuál es su objetivo: «Sueño con una medalla internacional». La buscará en las aguas de Israel, donde ya logró un metal por relevos entre buques de guerra: «Me pase acojonado toda la prueba». Para alcanzar sus metas no serán posibles sin el apoyo de «mi familia, mis entrenadores, mi club. Siento su respaldo incondicional, ha sido primordial desde el principio, siempre han confiado en mí».

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