Los requerimientos por incumplir la ley de incendios rondan los dos mil

Las denuncias de vecinos por la existencia de fincas con maleza se han disparado

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ribeira / la voz

El 31 de mayo concluyó el plazo dado por la Administración para cumplir con la franja de prevención de incendios en carreteras y núcleos de población, pero en la comarca todavía hay amplias extensiones de terreno con pinos, eucaliptos y acacias que deben ser taladas. Aunque la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, aseguró que la Xunta será flexible, la ley debe cumplirse y los ayuntamientos, que tienen el cometido de velar por ello, trabajan intensamente para localizar a los propietarios que continúan sin limpiar sus fincas. Los concellos han emitido cerca de dos mil requerimientos, una cifra que supone mucho menos de la mitad de las notificaciones que, estiman, tendrán que efectuar.

Hay policías, personal de Urbanismo o de Medio Ambiente dedicado casi en exclusiva a este cometido. Todos coinciden en afirmar que es una labor ingente que tardarán meses en completar. Uno de los concellos que se está empleando a fondo es el de Lousame. El técnico que realiza la supervisión explica que han cursado 564 notificaciones y que hay otras 285 preparadas. Subraya que en el municipio tiene muchas aldeas: «Estamos buscando unha fórmula máis áxil de facer o proceso, porque do contrario non rematamos nunca».

La persona que desempeña esta labor en Muros reconoce que, por ahora, únicamente puede atender las denuncias que formulan particulares por el incumplimiento de la ley. En los últimos meses ha tramitado 83, de las que, por ahora, solo una decena se resolvieron con la limpieza de las fincas. El profesional explica la laboriosidad del proceso: «Hai que ir á finca e comprobar a veracidade da denuncia, despois mirar o mapa catastral para saber a nome de quen está e buscalo no censo».

Fincas diminutas

Precisamente, el gran problema radica en localizar a los propietarios. Los técnicos comentan aspectos que se repiten en todos los municipios: hay fincas diminutas, muchos titulares desconocen donde están los marcos que delimitan sus terrenos y, en numerosos casos, la persona que figura en el registro catastral no es la titular, porque ya falleció, y hay que localizar a los herederos, tarea que a veces se convierte prácticamente en detectivesca.

La falta de conocimiento sobre las propiedades produce situaciones caricaturescas, hasta el punto de que funcionarios de varios concellos relataron que personas que habían sido notificadas limpiaron fincas que no les pertenecen.

En el caso rianxeiro, el jefe de la Policía Local, Antonio Tubío, subraya que han efectuado 250 requerimientos y que tienen abiertos 20 expedientes sancionadores. Los datos corresponden solo a dos zonas: «Empezamos polos lugares nos que hai máis incendios». También en el caso sonense intentan que la mayor parte de los terrenos cumplan la normativa, pese a las dificultades que entraña. Hasta el momento han tramitado 250 notificaciones, pero fuentes municipales apuntan que el proceso es muy laborioso.

La difusión dada a la ley de montes ha provocado que se disparen en los concellos las denuncias de particulares, en ocasiones con reclamaciones que nada tienen que ver con la normativa: «Algúns pensan que a lei vale para todo».

Por su parte, el Concello de Outes ha encargado a una empresa la elaboración de planos de todo el territorio con las parcelas, mientras que en Ribeira se han cursado más de un centenar de avisos.

Los profesionales dicen que el trabajo se les acumula y que no hay mercado para tanta madera

La extensión de las talas ya ha provocado una saturación del mercado, así lo afirman los profesionales, quienes indican que es inviable dar salida a todas las toneladas que se ofertan. El gerente de una empresa dedicada a la realización de cortas, subrayaba: «Non damos feito, nin hai quen a queira. Non vale de nada contratar a máis xente, porque a madeira non ten saída». También indica que «tampouco podes estar cortando de xeito continuado porque, ao non ter quen a queira, tes que amontoar os troncos e perden peso, o que se traduce nunha perda de valor».

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Leyes

La ley que obligaba a mantener limpios los núcleos urbanos lleva varios años en vigor, pero se cumplía de aquella manera. A raíz de los terribles incendios del pasado año en la provincia de Pontevedra, se amplió a los márgenes de las carreteras. El problema, como sucede en muchas ocasiones, es que se legisla y no se vigila el cumplimiento de las normas. El resultado, talas masivas, pérdida de valor de la madera y saturación.

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