Ordenanzas sin fecha de caducidad

Los concellos mantienen en vigor algunas normativas aprobadas en el siglo pasado y otras que son tan específicas que los vecinos ni conocen su existencia

Xoán R. alvite
ribeira / La Voz

Los ayuntamientos tienen que ser la Administración más cercana al ciudadano, pero en numerosas ocasiones parecen estar a años luz de los vecinos. La gran mayoría de los barbanzanos desconocen las ordenanzas que rigen en los distintos municipios, muchas veces por falta de información, porque están muy anticuadas -aunque siguen en vigor-, o porque son tan específicas que pocos se verán afectados.

Porto do Son es uno de los concellos donde se puede encontrar una normativa más amplia, y además de los típicos documentos por el cobro de los impuestos más habituales, también hay otros que rigen la participación de los establecimientos hosteleros en la movida urbana, que especifican el coste de usar el municipio como plató de rodaje, o que estipulan una serie de condiciones por sobrevolar el suelo sonense. Otro aspecto curioso es que todavía establecen el cobro de tasas en pesetas, 17 años después de la entrada del euro.

Así se informa a los vecinos de que hay que pagar 85 pesetas al día por instalar un puesto para la venta de libros o entradas, y que la cuota sube a las 850 si se utilizan los paisajes sonenses para gravar un largometraje. María Maneiro, concejala de Facenda, reconoció que, «aínda que fomos actualizando algunhas ordenanzas, outras as fomos herdando e hai algunha que eu mesmo non sabía nin que existía».

También en Rianxo parece que se viaja a otra época al mirar su normativa, donde incluso se puede encontrar una relativa al tránsito de carruajes por las calles de la villa de Castelao que fue publicada en el siglo pasado, y que todavía está en vigor.

No ocurre lo mismo con una que en el 2007 puso en marcha el gobierno local de Carnota para fomentar la natalidad en el municipio. Hasta 2.000 euros se pagaban a las familias que aumentaban su tamaño, ya fuera con el nacimiento de un bebé o a través de una adopción o acogimiento. El único requisito era que los padres llevaran año y medio residiendo en el municipio. El alcalde carnotano, Ramón Noceda, reconoció que hace tiempo que dejó de aplicarse esta medida «porque era insostible».

La utilización de armas también está regulada en Ribeira, donde incluso se especifica que tipo de pistolas y carabinas que se pueden utilizar y los requisitos para poder obtener una tarjeta que legalice su tenencia. Además, tanto en este municipio como en otros de la comarca, se establecen unas normas de uso de las zonas verdes, así como de las playas, o el cuidado de ciertos animales de compañía, tanto domésticos como salvajes.

Otro aspecto curioso que se encuentra al revisar las distintas ordenanzas municipales es la diferencia de precios que se establecen en los diversos concellos por prestar el mismo servicio. Así, por celebrar una boda civil se pueden cobrar más de 100 euros o nada. Una situación similar ocurre con la expedición de documentos, que en algunos sitios es gratuita, y en otros ronda los 50 euros.

Falta de información

El alcalde de Rianxo, Adolfo Muíños, reconoció que existe una total desinformación sobre las ordenanzas municipales, «e é necesario explicar aos cidadáns que os servizos que se prestan hai que pagalos».

Recordó que hay determinadas tasas que sufragan directamente dichas prestaciones, ya que no existe otra fuente de financiación. «Hai que acabar coa idea de que todo é gratis».

Ribeira regula su recepción a ediles y personal municipal

Ribeira es el único municipio de la zona que dispone de una normativa específica que regula los regalos que pueden aceptar tanto los miembros de la corporación como los trabajadores municipales. En este sentido, se establece que todos los obsequios recibidos en función del ejercicio de su cargo serán propiedad del Ayuntamiento de Ribeira salvo los que sean perecederos, que se donarán a una entidad social. Se excluyen regalos de una cuantía máxima de 50 euros que sí podrán quedárselos quienes lo reciban. Todos los presentes deberán ser publicados, según reza la ordenanza municipal, en el portal de transparencia del Concello.

Un sinfín de requisitos para realizar talas

Con el fin de preservar el buen estado de los caminos agrícolas y forestales, ayuntamientos como Lousame establecen la obligatoriedad de que las empresas madereras obtengan una licencia municipal previa a la realización de operaciones de cortas o transporte de madera dentro del término. En este sentido, son obligatorios, entre otros aspectos, el depósito de una fianza en función del peso de la maquinaria, la retirada en un máximo de 48 horas de las ramas, hojas o restos que queden de la podas. Además, también se especifica que los incumplimientos y daños causados puede dar lugar a sanciones que van de los 300 a los 3.000 euros.

Multas de 2.000 pesetas por superar los límites

Desde hace más de dos décadas, Porto do Son tiene regulados los niveles máximos de ruido admitidos en su territorio. De hecho, las sanciones a quien los supere incluso se reflejan en pesetas y van desde las 2.000 hasta la retirada de la licencia para ejercer la actividad que generase la contaminación acústica. Así, con carácter general, se establece un máximo de 55 decibelios entre las ocho de la mañana y las diez de la noche y de 45 para el resto del día. Noia, que también cuenta con una normativa específica que eleva hasta los 60 decibelios en horario nocturno el ruido permitido. En locales de ocio nocturno, el tope máximo es de 90.

Entre lo dispar y disparatado

María Cadaval

Dice Kydland -premio Nobel de Economía- que los gobiernos pueden tener en sus acciones buenas intenciones, pero también muchas tentaciones para cambiar políticas y obtener réditos a corto plazo, olvidándose de sus efectos a largo. Esto mismo debió pensar el legislador que desaprovechó la oportunidad brindada por la crisis económica para no remodelar la planta local española. Es un hecho objetivo que en las próximas elecciones municipales volverán a ser electos cerca de 75.000 cargos públicos entre alcaldes, concejales y diputados provinciales para los más de 8.000 municipios y medio centenar de diputaciones. Nada ha cambiado, el diseño decimonónico de la planta local, heredada del modelo napoleónico francés, adolece de una excesiva fragmentación administrativa, se compadece mal con la dualidad urbano-rural que acaba por generar una dialéctica organizacional, política y social contraria a la eficiencia y racionalidad. No es de extrañar, pues, que las entidades locales, con funciones y competencias atribuidas constitucionalmente, jueguen a desarrollar su autonomía a través del principal instrumento regulatorio a su alcance: las ordenanzas, clave de bóveda de la política municipal.

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