«Me está matando no saber la verdad»

Una barbanzana está convencida de que en 1976 le robaron a su bebé y sigue buscando su rastro mientras se queja de las trabas que encuentra en la Administración


Ribeira / La Voz

No tiene, de momento, forma de demostrarlo, ni tampoco le quedan esperanzas ya de encontrarla, pero María no está dispuesta a rendirse en la búsqueda de su hija. Está convencida de que se la robaron cuando nació, en mayo de 1976. Ni siquiera pudo verla. Dice que siempre pensó que se la habían quitado, a lo que contribuyó el hecho de que no tiene historia clínica ni hay rastro del expediente de su paso por el antiguo Hospital Provincial para dar a luz. De allí salió únicamente con un certificado de defunción en el que consta que sufrió un aborto.

Lleva luchando desde el 2006, y aunque sufrió más reveses que logros en su búsqueda, ha conseguido recabar algunos documentos. Sin embargo, ahora se ha topado con un muro que parece inexpugnable para seguir buscando a su hija y confirmar, o desterrar, sus sospechas, por eso se queja amargamente. «Me da rabia que ahora en el Ayuntamiento me digan que no». Se refiere al Concello de Ribeira, donde en abril del 2017 presentó un escrito solicitando copia del certificado de defunción de su hija y del libro de registro de entrada al cementerio municipal y todavía no ha recibido respuesta, al menos formalmente.

De palabra

Asegura que de palabra le han dicho que en el archivo municipal no consta esa documentación, pero no se conforma con eso: «Lo que pido es que, si no tienen esos papeles, me lo digan por escrito».

Después de más de una década de búsqueda y de tantos obstáculos, asegura que desconfía de todo y no le vale que le nieguen los escritos verbalmente, quiere una comunicación formal: «Solo pido la verdad, y no hay más que mentiras».

María se agarra a esos documentos como a un clavo ardiendo con la esperanza de conseguir alguna pista. Quiere verificar si la causa de la muerte coincide con la del certificado que tiene en su poder, el único papel que le dieron en el hospital. Y es que asegura que le han dado distintas versiones sobre las causas del fallecimiento de su bebé. En varios papeles que ha logrado reunir se habla de un aborto, pero también le dijeron que había muerto con el cordón, y ella solo quiere saber qué pasó: «Me está matando no saber la verdad».

Sola y encerrada

Ella no recuerda nada del nacimiento de su hija: «A mí me durmieron del todo. Al día siguiente vino un celador y me dijo que la niña acababa de morir. Quedé en shock y no podía parar de llorar, así que la monja me metió sola en una habitación sin ventana en la que solo cabía la cama». No pudo ver a la niña; cuenta que al padre sí le enseñaron un cadáver, supuestamente el de su hija, y los de otros cuatro bebés: «No es normal que en una noche mueran tantos recién nacidos».

En su lucha logró una orden para exhumar el cuerpo enterrado en el panteón familiar para realizar un examen de ADN, pero el resultado no fue concluyente, así que María busca algo a lo que aferrarse para seguir adelante: «No puedo descansar porque no hay nada que me diga que se ha acabado».

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