El rechazo de los jugadores a negociar la deuda condena al Boiro a su final

Tras múltiples intentos, el colectivo que luchaba por salvar a la entidad con sede en Barraña se hizo a un lado y mañana se celebrará una asamblea


ribeira / la voz

Desde ayer al mediodía, el Boiro ha perdido a sus principales valedores en la frenética carrera para evitar su desaparición. Tras múltiples intentos de renegociar la deuda con los jugadores, el grupo conformado por socios, empresarios, representantes del Concello y de la sociedad boirense ha decidido hacerse a un lado. La razón se debe a que los futbolistas se han cerrado en banda y no han aceptado ninguna de las cantidades puestas sobre la mesa, cuyas cuantías no han trascendido. Es más, todas las negociaciones se acabaron convirtiendo en una sola, puesto que un abogado de la Asociación Española de Futbolistas (AFE) está representando a los jugadores de manera grupal.

Fuentes del grupo que intentaba desbloquear la situación indicaron que llegaron a esta difícil decisión después de que se rechazase la última oferta y fuesen emplazados a continuar negociando la próxima semana en Madrid. Mas la realidad es que si este viernes no se pagan los cerca de 100.000 euros que se deben en concepto de nóminas, el club no podrá tramitar licencias federativas, por lo que no podrá presentar equipo a las primeras competiciones de pretemporada y se vería perjudicado de cara a los fichajes. No obstante, hay un peligro más cercano, que se corresponde con lo que ocurra mañana en la asamblea de socios.

La decisión de apartarse después de que los jugadores tensasen la cuerda no está relacionada con la convocatoria de la asamblea extraordinaria, puesto que durante la anterior reunión se acordó que si no se presentaba una candidatura en un plazo de 15 días se celebraría una nueva.

El «chantaje»

«No hay un camino de entendimiento, siempre se ha movido la meta y no hay viabilidad para que podamos llegar a determinadas cantidades económicas», destacaron fuentes del grupo, en el que la rabia por el temor de ver caer a un club histórico ha llegado a hacer que en cuestión de días se pasase de hablar de «falta de voluntad» a «chantaje».

Y es que la principal amenaza del Boiro es el tiempo, puesto que el objetivo estaba en lograr un acuerdo antes de que comenzasen las sanciones y el club se hiciese menos atractivo aún para los inversores. «¿Quién va a poner capital si acabamos saliendo en Preferente?», se cuestionaba ayer una persona muy vinculada a la entidad. A este ejemplo se suman las otras deudas -juicios pendientes o la que deben pagar si ascienden a Segunda B-, que acaban conformando un montante de cerca de 300.000 euros.

Decisión dura

En este sentido, y poniendo por delante que se trató de una decisión dura de tomar, desde el colectivo creen que es hora de que otras personas formulen nuevas ideas o que quien lo desee presente una candidatura.

Ayer por la tarde, las Krusadas hacían público un comunicado en el que alertaban de la «posibilidade da desaparición e disolución do CD Boiro», pues el «descenso administrativo ao que se vería abocado a entidade faría imposible a recuperación económica para o pago dos acredores na vindeira campaña».

«Pedimos unha saída a está situación xa que os últimos culpables somos a afección que en todo momento estivo apoiando, tanto á entidade, como aos xogadores do noso club», exigieron los seguidores.

Análisis: El club afrontará tres posibles escenarios en la reunión

Mañana, a las 20.30 horas, está previsto que se celebre una asamblea extraordinaria de socios en la que se abren tres posibilidades para el futuro del Boiro, y excepto la primera, cada una sería peor que la anterior.

Primer escenario: aparición de una candidatura. Los últimos acontecimientos, que han precipitado que el grupo que intentaba salvar el club se echase a un lado, también han supuesto la desaparición del único colectivo de personas dispuestas a tomar las riendas del Boiro. No obstante, todavía quedarían cerca de 48 horas en las que los jugadores podrían dar su brazo a torcer o en las que surgiese una candidatura imprevista. De ser así, esta sería presentada en la reunión, podría ser votada durante la misma y hacerse efectiva de forma inmediata si se aprueba. El principal problema de este escenario es que los socios tendrían muy poca información y apenas unas horas para decidir el sentido de su voto.

Segundo escenario: acuerdo de apertura de un nuevo plazo de tiempo. Es necesario recordar que aunque no se abone la deuda el viernes, aún habría margen para hacerlo en julio. No sería de extrañar que una de las decisiones que tomasen los socios mañana pasase por intentar buscar más tiempo y solicitar la apertura de un nuevo plazo para la presentación de candidaturas. Además, esta decisión también permitiría continuar negociando con los jugadores, aunque no está nada claro que exista alguien dispuesto a asumir esa tarea o con el capital necesario para presentar una propuesta económica que aceptasen.

Tercer escenario: el club se disuelve y desaparece. Despedida y cierre. Sin duda, el peor y el más temido de los tres escenarios. Puede darse el caso de que mañana se haga el silencio, tras la exposición de la grave situación. Si nadie aporta una solución o propuesta a debatir, serán los socios allí presentes los que deberán decidir qué hacer. Esta posibilidad está repleta de incógnitas, como el simple hecho de cómo saldría a colación la propuesta de disolver el club. No obstante, fuentes de este indicaron que podría tomarse la decisión con los votos de los asistentes. De suceder, todos los equipos de otras categorías del Boiro también desaparecerían y tendrían que empezar en Tercera Regional con un nuevo nombre.

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