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Boiro es el único municipio que ganó población en la última década

La comarca tiene en la actualidad 117.065 vecinos, 724 menos que hace un año


mazaricos / la voz

La demografía se ha convertido en un serio problema para el territorio barbanzano. Si durante las décadas de los 80 y los 90 e, incluso, en los primeros años del nuevo milenio, Barbanza podía presumir de encontrarse entre las pocas áreas gallegas que ganaban población, la realidad actual es bien distinta. De hecho, los últimos diez años han sido especialmente negativos en lo relativo a la evolución de la población en la zona. En este período, el censo de habitantes se ha reducido en más de 6.400 habitantes, cantidad similar al padrón actual de Outes, y solo Boiro logró aumentar su número de vecinos desde 2007.

Actualmente residen en la comarca 117.065 personas, 724 menos que hace un año, en una sangría poblacional que, salvo el citado caso boirense, es una constante en todos los ayuntamientos. Bien es cierto que en territorios como Ribeira este descenso es casi insignificante -pierde 22 vecinos en una década- aunque constata una ruptura con la tendencia positiva registrada en el período 2003-2013, cuando el municipio logró sumar casi un millar de vecinos.

Descenso más acusado

Sensiblemente más acusado es el recorte sufrido por municipios como Mazaricos -en una década perdió uno de cada cinco vecinos-, Outes, Carnota o Muros, territorios que, desde el 2007, pierden una media de dos habitantes por semana.

Detrás de esta preocupante merma poblacional hay dos fenómenos demográficos claramente diferenciados. Por un lado, un crecimiento vegetativo marcado por un mayor número de defunciones que de nacimientos y, por otro, un saldo migratorio negativo, que evidencia que son muchos más los residentes que se marchan de la zona que los que llegan a ella.

En el caso de la caída del número de alumbramientos, las últimas cifras publicadas por el IGE indican que se produjo el menor número de nacimientos desde 1975 -cuando se registraron un total de 790- mientras que las defunciones se mueven en un promedio más o menos estable que ronda los 1.200 decesos anuales.

Por lo que respecta a los movimiento migratorios, resultan llamativos algunos datos, como el que apunta a que desde el 2008 el número de emigrantes de la zona superó las 3.500 personas, mientras que la cifra de quienes se fueron para otros ayuntamientos rondó los dos millares.

Las razones que justifican estas tendencias poblaciones tan negativas hay que buscarlas tanto en aspectos económicos como sociales.

En este sentido, los expertos coinciden en señalar como determinantes la falta de oportunidades laborales -principal motivo del éxodo hacia las áreas urbanas y del repunte en la emigración- y las carencias que, principalmente en el entorno rural, siguen presentando servicios básicos, como la sanidad o la educación.

 

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