José García: «No echaré de menos el uniforme porque el policía, jubilado o no, va a seguir ahí»

Después de 13 años al frente de la Policía Nacional de Ribeira, cede el testigo para disfrutar de un merecido descanso

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Ribeira / La Voz

Llegó a Ribeira para quedarse dos años, pero esos 24 meses se convirtieron en más de tres décadas prestando servicio en la comisaría de Santa Uxía, y casi tres lustros como comisario. Ahora, a José García le ha llegado el momento de despedirse. Hoy es su último día con el uniforme de la Policía Nacional. Se va contento, decidido a disfrutar de esta nueva etapa y satisfecho con el trabajo realizado en la ciudad ribeirense durante los últimos 34 años.

-Dijo en una ocasión que uno nunca deja de ser policía, que va en el ADN, ¿va a costarle dejar atrás esta etapa?

-Estoy contento de dejar el trabajo, de poder descansar, pero nunca me voy a desligar de la Policía Nacional, eso se lleva en el corazón. Son 44 años y eso siempre va a estar ahí, y los éxitos que siga teniendo la Policía seguirán siendo míos, eso es así.

-Lo suyo es vocación...

-Sí. Este trabajo es un servicio al ciudadano y eso es lo que nos compensa. En la Policía Nacional tenemos varias funciones. Una de ellas es la represora, porque efectivamente es así, a los delincuentes tenemos que detenerlos. Pero tenemos otra función de servicio, de ayuda, de estar ahí para que el ciudadano esté tranquilo, y eso compensa a veces otros momentos complicados. Que seamos policías no quiere decir que queramos que la gente esté en las cárceles, aunque tiene que ser así. Pero lo que más te satisface es la función que haces cara al público. Creo que a estas alturas en Ribeira, igual que en muchos otros sitios, la gente valora el trabajo que hacemos y colabora, porque nosotros sin información no somos nada. Eso es muy de agradecer y es también una satisfacción.

-¿No le da pena colgar la gorra?

-No, porque en realidad el espíritu de policía lo llevas contigo. El uniforme es una seña de eso, pero cuando yo entré en el cuerpo no teníamos uniforme, con lo cual no lo viví desde mis inicios. Yo lo llevé siempre con orgullo, pero creo que no voy a echarlo de menos porque el policía, jubilado o no, va a seguir estando ahí. Yo he sido feliz, hice el trabajo que me gustaba. Quizá lo más complicado fue cuando me tocó entrar en un despacho.

-¿Le costó dejar la calle?

-Sí, porque siempre me gustó la investigación de calle y fue lo que hice durante toda mi vida. Primero estuve años en Barcelona y luego vine para aquí y seguí igual, eso era lo que me gustaba de verdad. Cuando me tocó asumir otro tipo de responsabilidades las asumí, pero donde disfruté realmente fue en la calle, fue lo mío siempre.

-¿Se va tranquilo con el trabajo realizado por la comisaría y por usted mismo en estos años?

-Sí. Considero que la delincuencia que hay en Ribeira es asumible. Lógicamente, no es un mérito mío, sino de todos los compañeros que están aquí destinados. Los índices de delincuencia en Galicia son bajos, y en Ribeira aún más, con lo cual son niveles aceptables. Lo mejor sería no tener ningún delito, pero eso es prácticamente imposible.

-Ha repetido hasta la saciedad que Ribeira es un sitio muy tranquilo y seguro, cualquiera diría que la Policía no hace falta.

-Sí hace falta porque, a parte de la seguridad ciudadana, los agentes realizan muchas labores humanitarias, se está presente siempre que hay algún problema; si hay un incendio o una catástrofe estamos ahí. Esa es la labor que da más satisfacciones, sobre todo cuando solucionas los problemas de los ciudadanos.

Después de 34 años en Ribeira, y 13 al frente de la comisaría de la Policía Nacional, a García le cuesta recordar todas las operaciones en las que ha participado durante este tiempo.

-¿Hay algún caso o alguna operación de la que esté orgulloso o que recuerde especialmente por algún motivo?

-Han sido muchas, llevo tantos años aquí que he estado en casi todas las operaciones que se han realizado en la zona, pero no me gusta presumir... Estuve ahí como un funcionario más, en operaciones propias y en otras en las que colaboramos. La comisaría ha estado ahí siempre, sobre todo en temas de estupefacientes.

-Ribeira es un sitio pequeño y a menudo los detenidos son delincuentes habituales a los que los agentes ya conocen, ¿se establece un vínculo con ellos?

-Efectivamente, conoces a los delincuentes y ellos te conocen a ti. Hoy en Ribeira no se roba por necesidad, se roba porque hay consumo de drogas, así que la mayor parte de las veces son enfermos, adictos. Esa relación sí se establece, de manera que en muchas ocasiones acabas dándoles consejos. Aparte de que tengas que detener a alguien porque ha cometido un delito, intentas que de alguna manera salga de esa situación. La droga es uno de los temas que más me ha preocupado y me sigue preocupando, y me gustaría pedir sobre todo a padres y madres que controlen a sus chavales cuando tienen 13, 14, 15 años, porque son edades muy delicadas, no tienen la capacidad de comprender el problema que pueden tener si entran en las drogas; y que, una vez que caen, es muy difícil que salgan. A pesar de que aquí hay un nivel de consumo medio, se sigue viendo cómo hay jovencitos que están entrando.

-¿Le queda alguna espina clavada después de tantos años?

-No. Lo único que desearía es que no hubiera personas enganchadas a las drogas, y por desgracia las sigue habiendo. Gracias a que tenemos asociaciones como Renacer y la labor que está haciendo la UAD todos esos problemas están un poco mitigados, pero están ahí, y esa es la espina que llevo. Por lo demás, creo que la seguridad ciudadana es buena.

-Queda pendiente la nueva comisaría, ¿pensó alguna vez que se jubilaría sin verla?

-En algún momento creí que la vería hecha. No pudo ser, pero entiendo las circunstancias económicas. Sigo deseando que se haga pronto, por el bien de los compañeros y de los ciudadanos.

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