Las extracciones de arena en el río Ulla fueron finalmente prohibidas

Un informe concluía que la actividad ocasionaba graves perjuicios al marisqueo


Durante años funcionaron, en ambas márgenes del Ulla, los denominados areneros, empresas que se dedicaban a la extracción de áridos en el cauce del río para su comercialización. Hace tres décadas había cursadas una treintena de licencias, procedentes de Rianxo y Cesures, ante la Comandancia de Marina de Vilagarcía. Pero tal día como hoy, el entonces conselleiro de Pesca, Henrique Rodríguez Peña, anunciaba que dichos permisos serían los últimos que se concederían. Con esta medida se pretendía satisfacer una vieja reivindicación del sector marisquero, que atribuía a esta actividad el descenso de la productividad en la desembocadura del Ulla.

Un informe realizado por técnicos de la Xunta de Galicia incidía en la necesidad de poner fin a las extracciones: «El ritmo de extracción de áridos es diez veces superior a los aportes del río, produciéndose un desequilibrio ecológico en la zona».

En el estudio también se hacía referencia al descenso de la producción marisquera, que había pasado del millón de kilos descargados entre Carril y Rianxo en el año 1981 a los 100.000 de 1983. La cofradía rianxeira había sido la que más había notado el bajón, que afectaba sobre todo al berberecho.

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