«Nadie puede alegar ignorancia sobre la obligatoriedad de limpiar la maleza»

La ingeniera de montes subraya la implicación de los vecinos para cumplir la franja de seguridad contraincendios


muros / la voz

La dispersión poblacional, el abandono de los núcleos rurales, el cambio de los cultivos y la modificación de las labores agrícolas tradicionales en la comarca, unido al envejecimiento de la población, son los principales factores que inciden en la imposibilidad de dar cumplimiento inmediato a la normativa que obliga a desbrozar y talar el arbolado próximo a viviendas y vías de comunicación. La responsable del Distrito Forestal V, la ingeniera de montes Sara Romero Sueiras, subraya la gran sensibilización social y también el intento generalizado de respetar las franjas de protección.

-¿Qué iniciativas realizaron para que se cumpliera la normativa?

-La ley referente a las franjas de protección forestal data del año 2007, lo que se estableció ahora fue un período máximo para su aplicación, que concluyó el día 31. Dada la inmediatez que exige la normativa, se estableció un programa divulgativo y de información puntual a los administrados. Nosotros programamos charlas en cada concello del distrito, también atendimos peticiones de comunidades de montes y otros colectivos. Seguimos realizando conferencias en parroquias, colegios y asociaciones vecinales, para que todo el mundo sepa de primera mano el alcance de la normativa forestal contraincendios.

-¿Fueron receptivos los propietarios de terrenos?

-La participación en las charlas fue masiva. El nivel de demanda informativa aún es muy amplio. Nadie puede alegar ignorancia sobre la obligatoriedad de limpiar la maleza, porque se ha realizado una intensa labor de difusión. Es posible que los incendios registrados en Portugal y Pontevedra el pasado ejercicio incrementasen la sensibilidad con este problema. No aprecié un rechazo frontal por parte los vecinos a la obligación de cortar árboles o desbrozar las fincas en ninguna de las charlas a las que asistí. Sí es cierto que algunos se lamentaban de la celeridad con la que hay que talar, del irrisorio precio de la madera e, incluso, de las dificultades para encontrar quien retire los árboles.

-¿Considera suficiente la normativa para atajar los incendios?

-Es imposible garantizar que no ardan los montes. Con esta medida se pretende, especialmente, garantizar la seguridad personal de quienes viven en zonas rurales. También se busca una ordenación territorial de los montes, un aprovechamiento responsable, potenciar la variedad de especies y lograr mayor rentabilidad de nuestras masas forestales. El cumplimiento de la norma de dotar de franjas de protección a viviendas y carreteras no disminuirá la cantidad de incendios, pero seguro que aminorará el riesgo para las personas y facilitará mucho las labores de extinción del fuego.

-¿Qué deben hacer quienes aún no han desbrozado el terreno?

-Quienes tienen propiedades afectadas por la normativa deben proseguir talando los árboles y limpiando las fincas próximas a las viviendas con la mayor celeridad posible. La Administración es consciente de las dificultades y, salvo casos muy puntuales, como pudieran ser la negativa a cumplir lo ordenado o el manifiesto abandono de parcelas, se evitará tener que recurrir a la vía sancionadora.

«Humedad, viento y vegetación son factores determinantes»

El fuego constituye la principal preocupación de la Consellería de Medio Rural y Sara Romero asegura que «todo el año se hacen labores de limpieza, de creación de balsas para almacenar agua, quemas controladas y ampliación de pistas. Por otra parte, hay concellos y comunidades de montes que tienen convenios con la Consellería de Medio Rural para realizar desbroces».

-¿Qué circunstancias inciden en la proliferación de incendios?

-Humedad, viento y vegetación son factores determinantes a la hora de intentar sofocar un incendio. A ello hay que añadir que el cambio climático es algo real. Cada año es mayor la sequía y son más prolongadas las épocas sin lluvia. También suele incidir negativamente la orografía de la superficie forestal de nuestro distrito.

-¿Hay alguna otra casuística que incida?

-Hay muchos estudios basados en la experiencia de años precedentes. Se constata que la negligencia, la utilización del fuego para limpiar maleza o ahuyentar animales y casos de maldad o de tendencias pirómanas provocan la mayoría de los fuegos. Personalmente, dudo que alguien queme el monte a sabiendas del daño que puede ocasionar.

-¿Disponen en la zona de medios suficientes para luchar contra el fuego?

-Si un incendio coincide con varias circunstancias adversas nunca hay medios suficientes para apagarlo. No obstante, en el territorio del Distrito Forestal V disponemos de un buen número de cuadrillas, apoyadas por motobombas. También los concellos tienen brigadas con vehículos, y todos realizamos una labor coordinada y conjunta.

-¿Podrían registrarse desgracias como las ocurridas en Portugal o Pontevedra?

-Nadie puede garantizar totalmente la ausencia de peligro, pero si conseguimos limpiar las franjas de protección forestal, el riesgo para las personas es infinitamente menor, y las posibilidades de atajar el fuego mayores para quienes trabajan en las tareas de extinción.

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