El profesor que hizo de la política una asignatura constante

Logró seis mayorías absolutas y en la recta final de su carrera se convirtió en parlamentario


Outes / la voz

Su trabajo como docente de Matemáticas y Lenguaje trajo a Carlos López Crespo a Lousame para impartir clase, y en 1976, cuando comenzó a funcionar el colegio de A Serra, recaló en Outes, donde se estableció y formó una familia junto a María José Pérez Nieto. Alumna suya durante un par de cursos fue su sucesora en la alcaldía de Outes, Beatriz Molinos, quien recuerda que «foi un dos primeiros impulsores de que se fixeran excursións no centro. Sempre facía cousas cos rapaces, implicouse na rondalla, no teatro, na revista do centro. Era o noso mestre e o noso amigo, sempre estaba dispoñible para nós».

Fue el propio López Crespo quien animó a Beatriz Molinos a sumarse a la familia del PP: «Propúxomo a principios do ano 2015. Era moi persuasivo e non tiven dúbidas en aceptar; o que non me esperaba é que sucedese isto».

Para el parlamentario y exregidor outiense, la política era un aprendizaje constante y un compromiso con los vecinos. Su talante abierto, manifestaban ayer quienes le trataron estrechamente, le permitió granjearse amigos más allá de las ideologías.

En las aulas y en la corporación

Compañero suyo, primero en las aulas y, posteriormente, en la corporación, fue el socialista Enrique Martínez Pedrosa, que fue concejal del PSOE entre los años 1991 y 1999. Ayer destacaba que «foi sempre o mesmo, non tivo necesidade de disfrazarse de nada para ser quen era».

Ambos coincidieron también dando clases nocturnas para adultos que querían sacarse el título. Martínez Pedrosa recordaba que, entre 1985 y 1991, Carlos López Crespo se marchó a Portugal para dar clase en el Centro Español en Lisboa: «Tiven con el un trato excelente».

Cuando hablaba de su entrada en política, Carlos López Crespo siempre explicaba que fue en el año 1995, de la mano del entonces alcalde de Ribeira y hoy senador, José Luis Torres Colomer, y de José Manuel Romay Beccaría, que ocupaba el cargo de presidente provincial. Ambos se refirieron ayer a los motivos que les llevaron a proponerle su incorporación en el PP.

El relevo

López Crespo sucedió en el bastón de mando municipal a Gonzalo Pérez Villaverde. «En cuanto me acerqué a él y comenzamos a hablar vi que era la persona idónea. Él quería lo mejor para Outes y ponía mucho énfasis en las instalaciones educativas. En el primer encuentro, él escuchó y yo le animé a hacer algo por Outes, por A Coruña y por Galicia», comentaba José Luis Torres. Para añadir: «Fue un gran alcalde, una persona muy social y humana a la que le gustaba el contacto con la gente».

Con José Luis Torres Colomer como presidente de la Diputación de A Coruña -entre 1999 y el 2003- López Crespo se convirtió en diputado provincial responsable del área de Cultura; además, fue secretario general del partido en la provincia e integrante de la Fegamp: «Es una gran pérdida, como amigo y a nivel político».

Como regidor consiguió seis mayorías absolutas y llevó el bastón de mando durante 21 años, hasta que en agosto del 2016 decidió dejar la alcaldía porque figuraba de número 11 en las listas del PP. Tras los comicios autonómicos de septiembre se convirtió en parlamentario, ocupando el cargo de portavoz de Pesca y de vicepresidente de la comisión de Educación.

Al recordarlo, José Manuel Romay Beccaría indicaba: «En seguida se vio que era una persona muy válida. Tenía una gran vitalidad y sentido de la responsabilidad».

Comenzó en política el mismo año que Isaac Maceiras, quien apuntaba: «Era un loitador incansable e unha gran persoa».

Pero Carlos López Crespo también tenía grandes amigos entre integrantes de otros partidos, como BNG y PSOE. Entre ellos figuran los exalcaldes de Boiro y Rianxo Xosé Deira y Pedro Piñeiro. El primero resaltaba: «Sempre foi leal aos seus amigos. Foi unha das primeiras persoas que me chamou cando accedín á alcaldía de Boiro. Poñía a amizade por riba de moitas cousas».

En términos similares se expresaba Pedro Piñeiro: «A ideoloxía nunca foi un problema, iso quedaba á parte. Sintonizabamos moito e había moitas cousas que nos unían».

Cercano y gran conversador, Carlos López Crespo tenía también numerosas aficiones. Entre ellas estaban la pesca y la caza, así como cultivar en el huerto de su casa. Afirmaba que era una distracción. En los últimos años, su gran pasión era su nieta María, con la que pasaba todo el tiempo que le permitían sus obligaciones y de la que nunca se cansaba de hablar.

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