Noia / La Voz

Después de dos semanas sin descansar como es debido, ayer Carou pudo al fin dormir tranquilo una vez finalizados los actos de celebración de Santa Rita, que cada año los funcionarios de buena parte de la comarca celebran juntos. Esta vez le tocó organizar la fiesta a los funcionarios del Concello de Noia, y aunque Carou ya está jubilado, es uno de los que se puso al frente del tinglado porque, como confesaba mientras esperaba la llegada de los comensales, profesa una devoción inquebrantable a su patrona.

Desde hace nada menos que 36 años acude puntualmente a la cita del 22 de mayo, solo faltó en una ocasión por razón de fuerza mayor: «Desde o ano 82 non fallei nunca. Empecei no Concello no 81, pero en xuño, así que Santa Rita xa pasara». No es el único que pese a haber dado por finalizada su vida laboral sigue participando activamente en la festividad, de hecho, ayer de la veintena de funcionarios noieses que asistieron a la comida, cinco eran jubilados. Eso sí, cada vez son menos: «Téñoo pasado moi ben con un de Rianxo que tamén lle chamaban Carou, sempre nos xuntabamos os dous. El veu ata que morreu».

Por eso, el Carou de Noia se entristece ante la baja asistencia de trabajadores de otros ayuntamientos: «Se facemos festivo é para que a xente poida vir á celebración. Somos compañeiros e é un día para xuntarnos, é bonito».

Explica las dificultades para encontrar un sitio con el aforo suficiente para la celebración, que finalmente se llevó a cabo bajo una carpa del campo de San Lázaro. Mientras tanto, se sucede el goteo de asistentes.

Guía turístico

Unas 80 personas participaron en la comida, y el grueso llegó agrupada con el alcalde anfitrión, Santiago Freire, al frente, quien después de la misa y los pinchos que se sirvieron en el claustro de la casa consistorial guio a los invitados en un recorrido turístico por la villa medieval. «Hai que promocionar o pobo e dar a coñecer os seus valores, ademais dáse a circunstancia de que celebramos o 850.° aniversario e é un motivo máis para darlle difusión. Algúns non visitaran nunca Santa María A Nova», explicaba Freire durante el aperitivo.

La comida tampoco faltó en Mazaricos, donde se citaron los funcionarios mazaricanos y los de Carnota, Zas, Dumbría y Santa Comba. En su caso, eran medio centenar de personas, que primero asistieron a misa en la iglesia de San Xoán y luego se encaminaron a Casa Jurjo.

Por su parte, en Ribeira hubo una celebración muy especial, ya que 15 trabajadores recibieron la insignia del Concello por sus 25 años de servicio.

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Carou, 36 años de devoción inquebrantable por Santa Rita