El timbre del recreo que suena a melodía

El colegio Alexandre Rodríguez Cadarso se transforma cada viernes en un escenario por el que desfilan grupos de música y baile


noia / la voz

Lo habitual es que, en cualquier centro educativo, al timbre del recreo le acompañe el ajetreo y el griterío de unos pequeños deseosos de tomar el patio. Sin embargo, existe una particular excepción en el noiés Alexandre Rodríguez Cadarso en la última jornada antes del fin de semana. Cada viernes, los niños del colegio de A Barquiña entienden ese sonido como una suerte de telonero u obertura efímeros que anuncia un Venres de concertos.

«O obxectivo académico é que as nenas e nenos adquiran a capacidade de expresarse en público a través do arte, que poidan enfrontarse aos espectadores só co que levan dentro», explicó Santiago García, el docente al cargo de esta iniciativa y el especialista en Música del centro, al que aún le cuesta creerse todo el éxito que han cosechado unos espectáculos en los que los alumnos son los protagonistas.

El profesor también explicó cómo nació este novedoso proyecto a principio de curso, puesto que se trata de un colegio en el que una gran parte del alumnado recibe clases en el conservatorio o en alguna de las escuelas o bandas de música municipales de Noia, Outes o Lousame: «Cada Nadal, os profesores do conservatorio veñen a dar un concerto, e coa idea de darlle espazo a máis nenos, botamos a andar estes directos».

Rap y rock

De esta forma, cada joven artista o grupo se va anotando en una lista que determina el cartel de actuaciones. «Ao comezo tiña medo da posible vergoña ou da ausencia de espectadores, pero o certo é que a resposta foi espectacular e ata me piden a aula para ensaiar nos recreos», destacó García, para precisar que el éxito fue tal que abrieron la experiencia a los mayores. Hace dos semanas, un padre acudió a tocar el violín con su hija y una madre se ha anotado para cantar con otra alumna durante la siguiente.

Y es que, sobre el singular escenario del Rodríguez Cadarso, se ha visto de todo: desde una chiquilla que muestra cada paso de baile de zumba aprendido al fluir de cada regato mencionado en el Adiós ríos, adiós fontes de Rosalía, que también fue objeto de un rap realizado por unas jóvenes de quinto de primaria. A esa riqueza estilística también se suman piezas de géneros más clásicos sobre el piano.

Nuevos grupos

Quizás, una de las mejores pruebas de que se trata de una actividad valiosa desde el punto de vista educativo, se identifica en que los chicos «están creando as súas pequenas agrupacións», es decir, están trabajando y colaborando ellos solos o en equipo. Por ejemplo, en el pasado directo saltó al escenario una banda que versionó el mítico We will rock you de Queen, con batería, flauta dulce, teclado y voz.

«Hai rapaces que son tímidos e participan, os que pensabas que eran máis pechados estanse anotando, e moitos atrévense a cantar en inglés. Creo que esta iniciativa axúdalles a conseguir o seu propio espazo», analizó positivamente Santiago García, para señalar el caso de una chica que adoraba pasar el rato cantando sola ante el ordenador. Ahora lo hace delante de los rostros de sus compañeros, robándoles gestos de admiración.

Los versos de Rosalía de Castro sirvieron de inspiración

para un rap y una sesión de zumba

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