Éxodo de la flota del cerco al País Vasco por la baja cuota de sardina

Barcos que habitualmente no faenan en el Cantábrico han decidido desplazarse


Ribeira / la voz

«Este ano hai máis afluencia de barcos á costeira da anchoa. Viñeron embarcacións que non acostuman a facelo. Iso está motivado pola baixa cota de sardiña», afirma el armador de Portosín Eduardo Carreño. Este éxodo de la flota al País Vasco tiene su reflejo en el descenso de las subastas que se registran en algunas rulas y, de hecho, la sardina se ha convertido en una especie prácticamente testimonial.

Por ejemplo, en Portosín, donde se concentra la flota del cerco más importante de la comarca, solo continúan trabajando las embarcaciones más pequeñas. El propietario de una de ellas, asegura: «Andamos a escapar da sardiña». Explica que existe un gran temor a cogerla porque «estanse a facer moitos controis. ¿Que fas se colles de máis ou se che entra nas redes?».

El armador considera muy injusta la situación: «Non se concibe que co reducido número de barcos que estamos indo a ela nos dean unicamente mil quilogramos de tope á semana». Explica que «ata agora vese bastante, pero os peixes veñen e van».

Recursos limitados

Quienes se han decantado por aguantar en el Cantábrico aseguran que hay una gran cantidad de anchoa, y tampoco faltan los que capturan sardina en la zona que va desde San Sebastián hacia tierras galas, ya que allí no existen límites.

Muchos profesionales consideran que la restricción impuesta en Galicia tiene un componente «máis político que biolóxico». Además, recalcan que la escasez de especies que pueden cogerse en este momento en aguas gallegas provoca que la flota busque alternativas donde las hay: «O xurelo non abunda e non podemos coller xarda, non queda máis remedio que marchar», comenta el armador de Portosín Eduardo Carreño.

Por lo que respecta a las lonjas, los datos son muy significativos. En la de Ribeira indicaron que el lunes solo se subastaron 34 kilogramos de sardina. Por su parte, en Portosín no hubo nada el día 14 y, ayer, únicamente 200 kilos.

En cuanto a las plazas de abastos, tanto en Boiro como en Ribeira indicaron que hay poca cantidad, pero que se vende bien. Así lo manifestó la boirense Irene: «O que fun traendo, despacheino todo».

Por su parte, la ribeirense Bea Maneiro comentó que, principalmente, lo que tiene es medianillo procedente de la flota del xeito de Rianxo. De hecho, está presente en prácticamente todos los puestos y el precio es uniforme: 6 euros el kilogramo. Los placeros dicen que no es un coste excesivo: «Nesta época ten ido máis caro».

Entre los compradores hay de todo, algunos dicen que ya probaron la sardina «e xa mollaba o pan», mientras que otros aseguran que todavía no la cogen porque «non é o momento».

«Con 20 caixas á semana non dá para cubrir os gastos de 12 homes dun barco»

Marcos Vázquez, armador sonense

El armador de Portosín Marcos Vázquez faena actualmente en el País Vasco, pero reconoce que se trata de una situación motivada por el escaso tope de sardina: «Se houbera cota estaríamos aquí unas tres semanas, e logo iríamos para Galicia. Agora xa levamos mes e medio e aínda nos queda outro. Temos que aguantar ata que se acabe a anchoa».

 Además, subraya que en la zona que va desde San Sebastián hacia Francia no hay límite para la sardina: «O outro día collemos sete toneladas, que vendemos a 1,50 euros o quilo. En Galicia tamén hai e xa lles dixemos aos biólogos que viñeran con nós. A sardiña vai baixando de Francia cara as costas galegas. Os peixes non entenden de fronteiras».

Cuando se le pregunta por la situación que se está creando con unos cupos tan reducidos, Marcos Vázquez señala: «O que van conseguir é que se acabe a pesca artesanal en Galicia. Están sacando aos barcos da comunidade e facendo que veñan ao Cantábrico. Nesta zona debe haber uns 40 barcos galegos, uns 400 ou 500 mariñeiros que deixan os cartos aquí, porque é onde comen, beben e mercan o que precisan. Todo isto supón riqueza para un pobo como Ondárroa. A isto engádese que, por exemplo, nós vendemos aquí as capturas e iso tamén repercute na lonxa de Portosín».

Asegura que la situación es insostenible: «Con 20 caixas á semana non dá para cubrir os gastos de 12 homes dun barco. Para o mes poderemos coller 400, iso tampouco chega para pagar seguridade social e salarios».

Tira y afloja (Sálvora)

Existe un constante tira y afloja con la Administración en cuanto a los topes de capturas, y la disputa sobre la cuota de la sardina está a la cabeza. Desde luego, no resulta difícil comprender que con mil kilogramos a la semana poco puede hacerse. Hace solo unos días, el precio máximo del kilo estaba a 2,21 euros en Ribeira y, el mínimo, a 1. La cotización era bastante similar en Portosín, donde se pagaba a 22 euros la caja de 16 kilos, lo que arroja poco más de un euro. Los profesionales dicen que sí hay recurso y solo cabe preguntarse a qué se debe la disparidad con los biólogos.

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