«Se lle botas a comida que serven no hospital a un gato, escapa»

Los enfermos aseguran que su salud se resiente por la mala calidad de los alimentos


ribeira / la voz

Como en casa, en ningún sitio, y menos a la hora de comer. Pero si tienes la mala suerte de ingresar por una temporada en un hospital confías, al menos, en que la comida se encuentre en buen estado. Familiares de personas hospitalizadas en el centro asistencial de Oleiros aseguran que la calidad de los alimentos deja mucho que desear y que la salud de los pacientes se resiente porque algunos han llegado a pasar días sin comer. Así lo explica Pilar Pereiro, allegada de uno de los enfermos que ha mostrado su malestar: «A alimentación é importante para a recuperación e aquí os enfermos chegan a empeorar. O peixe ás veces cheira, chega acartonado, as patacas sen facer, as mazás asadas conxeladas».

Algunos afectados van más allá y afirman que los menús no siempre se adaptan a las necesidades de los enfermos, como ocurre en los casos de diabetes. «Con 400 e pico de azucre estanse servindo mandarinas», denuncia José Manuel Blanco, que además insiste: «Se lle botas a comida que serven no hospital de Barbanza a un gato, escapa. Unha persoa enferma non pode pasar o día a base de iogures».

Aunque las comparaciones son odiosas, los enfermos que han tenido que permanecer en el Clínico dicen que la comida del centro santiagués es más apetecible y piden las mismas condiciones.

La madre de Josefa Crujeiras tiene una salud delicada que la obliga a ingresar con frecuencia. Para que la bandeja que le sirven en el hospital barbanzano no vuelva llena, su hija se las ingenia para llevarle el táper de casa: «Hai oito anos que estamos nesta situación e eu xa decidín cociñar e traer a comida para que miña nai coma. As veces que estivemos en Santiago non era así».

Respuesta del Sergas

Desde el Sergas aseguraron que estudiarán cada una de las reclamaciones de los usuarios para que el servicio mejore y se satisfagan las necesidades de todos los pacientes ingresados en el complejo asistencial.

También señalaron que el cambio de concesión se registró en el año 2011 y que en los últimos tiempos no se han producido variaciones en este sentido.

El propósito de la gerencia sanitaria es analizar cada uno de los casos.

Los afectados mantienen que los problemas se agravaron cuando cambió la concesionaria del servicio

Los familiares de los enfermos afectados desconocen si la comida que se sirve en las habitaciones se prepara en el hospital de Barbanza o llega a través de un cátering. Lo que sí aseguran es que el cambio en la concesión del servicio agravó el problema: «Os alimentos deben vir de fóra. Seguramente, reduciuse a calidade dos pratos», señaló Pilar Pereiro.

El comité de empresa se ha hecho eco de las protestas de los pacientes y el tema se abordó en la comisión de centro en varias ocasiones.

Los afectados confían en que la situación, que desde el sindicato CIG califican de «desastrosa», cambie pronto para que los enfermos puedan alimentarse en condiciones y no padecer este tipo de problemas.

Recogida de firmas por todas las habitaciones

Cansados de que las bandejas de los enfermos volviesen llenas a la cocina, los familiares iniciaron una recogida de firmas. Las rúbricas, que pretendían entregar ayer a la dirección del hospital, suman más de una treintena. «Nunha hora e cuarto conseguimos que firmaran pacientes de todos os cuartos. Só con nomearlles o problema da comida quixeron amosar o seu malestar», asegura Pilar Pereiro.

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