El show de Manuel Velo

El veterano portavoz de ICBoiro se tomó el pleno ordinario como si fuese una batalla dialéctica contra el regidor, Juan José Dieste, y su segundo, Fernando García Diéguez


ribeira / la voz

«Non acabamos nunca os plenos». Con esas palabras arrancó Manuel Velo un auténtico show de cuatro horas. Como público tuvo a 15 concejales y a un alcalde, un Juan José Dieste que se convirtió en el centro de la diana de los dardos dialécticos lanzados por el portavoz de ICBoiro. El primer espada del regidor, Fernando García Diéguez, tampoco se libró de las afrentas del veterano político, quien acabó sacando de quicio prácticamente toda la sala.

En una corporación en la que es poco menos que una quimera hallar un atisbo de entendimiento entre oposición y gobierno, el único punto en común fue la necesidad de que el regidor tomase medidas para frenar al independiente. Aunque lo hicieron con la boca pequeña, BNG y PSOE solicitaron a Dieste que expulsara al edil. No accedió el actual regidor, al asegurar que siempre que toma esa decisión acaba saliendo en las redes sociales y la prensa como «o malo da película».

Con un orden del día en el que aparecían la friolera de 31 puntos, 18 de ellos lógicamente no se debatieron. Era lo normal en una sesión en la que prácticamente a cada intervención de Dieste saltaba el portavoz de ICBoiro. Tampoco dudaban en contestar el alcalde y García Diéguez, que, aunque se intentaban reprimir, echaban leña a un debate simplemente etéreo.

La sesión se fue calentando con el paso de los minutos y se recrudeció cuando el BNG pidió explicaciones por el funcionamiento de la estación de bombeo de Esteiro. Diéguez se encargó de desgranar lo ocurrido y afirmó que fue uno de los trabajadores del tanque de tormentas de O Saltiño el que había motivado que el sistema de saneamiento no funcionara como debiera.

La oposición, que criticó al ejecutivo por no haberla convocado para explicar el problema, dio a Dieste un pellizco de monja comparado con el arsenal que tenía guardado Velo. «O alcalde é moi prepotente», afirmó el independiente, que aseguró que la situación en el municipio le recordaba a la de una república bananera. El regidor solicitó calma: «Tranquilícese, serénese. Despois son eu un antidemócrata».

La batalla acababa de empezar. Con un «voulle facer perder a alcaldía» Velo demostró que tenía ganas de más guerra. Fue ahí cuando sacó de su cartera un pedazo de piedra procedente de una cañería de la red de sumideros. Las risas inundaron una sala en la que el poco público que había acudido a seguir la sesión escapó a cuentagotas.

Solo unos graznidos de pato, procedentes del teléfono de Manuel Velo, que se ausentó de la sala para atender la llamada, dieron un poco de tregua mientras los ediles se desternillaban.

La traca final

El portavoz de ICBoiro tampoco dudó en lanzar un par de acusaciones veladas, que replicó Dieste con un «detrás dun alcalde hai unha persoa». Velo lo calificó de analfabeto y dijo que le faltaban dos asignaturas de la carrera. Las risas se fueron apagando mientras las agujas del reloj se acercaban a las doce de la noche. «Bote a quen teña que botar», solicitó el PSOE antes de que el show de Velo echase el cierre.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

El show de Manuel Velo