Resignación y enfado tras media noche en vela por la Panorama

Los vecinos tiraron de tapones para dormir con los decibelios de la orquesta en la Festa Mariñeira de Escarabote


Ribeira / La Voz

Este año, la Festa Mariñeira de Escarabote tuvo dos capítulos. El mal tiempo obligó a la Panorama a suspender la actuación prevista en marzo y el jueves por la noche volvió a la localidad boirense para saldar la cuenta que tenía pendiente con sus seguidores. Sin embargo, no todo el mundo esperaba con ansia a los músicos, sobre todo quienes sufrieron en primera línea de verbena los decibelios de la orquesta.

El sonido de los potentes altavoces llegaba más allá de las fronteras de Boiro, e incluso desde Rianxo podía escucharse el repertorio de la fiesta. Y todo esto a golpe de jueves. Así que ayer, en plena resaca verbenera, los vecinos de Escarabote se debatían entre la resignación y el enfado después de haber pasado en vela parte de la noche.

Los primeros se lo tomaron con filosofía, y mientras unos recurrieron a los tapones para los oídos para conciliar el sueño, otros explicaban que toman pastillas para dormir y que así la molestia es mucho menor. Eso sí, todos agradecieron que la afluencia de público fuera inferior a la habitual, porque las molestias causadas también menguaron: «Outras veces acaba todo cheo de porquería por todas partes, con vómitos nas portas das casas e vasos por aí tirados».

Cuenta de ello daban incluso los operarios que se ocupan de la limpieza. Ayer a media mañana, uno de ellos contaba que pasaba de las ocho cuando se marchó el último tráiler de la orquesta y que tardaron poco más de una hora en conseguir que la explanada portuaria quedase como una patena, cuando lo habitual en otras fiestas es que empleen toda la mañana en dejar la zona despejada de desperdicios.

El hecho de que la actuación se celebrase en medio de la semana y en plena época de exámenes hizo menguar la participación, igual que la coincidencia con la Ascensión en Santiago.

Sin dormir

Pese a todo, y a que la fiesta no se alargó tanto como en otras ocasiones y alrededor de las cuatro de la madrugada se le puso el punto y final, también había vecinas enfadadas, como Manuela a Cuca, que a sus 90 primaveras recién cumplidas se expresaba con franqueza: «Eu non teño nada en contra da xuventude, eu comprendo que queren pasalo ben. A min a festa non me fai mal, pero que lle busquen outro sitio, non aquí no medio das casas. Na Mina hai un campo boísimo e podían facela alí».

Hubo vecinos que trasladaron esta propuesta al Concello «porque non podemos descansar e un xa non sabe como poñerse na cama con ese ruído».

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