Los Montaos conquistan Tercera

Los hermanos Suso y Diego, zaguero y delantero, son la columna vertebral de un Queiruga campeón


Ribeira / la voz

Tras una vida sobre los terrenos de juego, Suso y Diego Montaos ya se han convertido en patrimonio del fútbol barbanzano. Acaban de ganar la liga con un Queiruga imperial, un auténtico rodillo que solo cayó a la lona en un par de ocasiones. Los dos tienen gran parte de la culpa del éxito. Son la columna vertebral de un conjunto de cemento armado. El primero ejerce de mariscal en la retaguardia, mientras que el segundo se encarga de tirar de arsenal para poner los goles.

«Foi unha tempada moi complicada, había conxuntos moi competitivos. O éxito creo que partiu de que non sufrimos ningún baixón», reconoce Suso, el mayor de los hermanos. «Non contábamos con gañar, si con estar arriba, pero coa chegada de Manueliño e Campai melloramos», afirma Diego. Con problemas para juntar a la plantilla entre semana, el viernes servía para reunirse, entrenar y preparar los partidos del domingo.

Era el momento en que esta pequeña familia se unía. «Somos máis que un grupo de amigos. No campo sempre dás máis. Aínda que teñas discusións sempre te gardas un puntiño para competir e axudar ao que tes ao lado», afirma Suso. «Hai moi bo ambiente, e iso nótase despois nos partidos», confiesa Diego.

Los inicios

Ambos empezaron en la cantera del Xuño, hasta que dieron el salto al Aguiño, donde se forjaron como deportistas. El balón se ha convertido en una religión y en un punto de encuentro. «O fútbol que non mo quite ninguén. Ata que o corpo aguante quero seguir», confiesa un Suso al que su trabajo en el ejército le obliga a cuadrar maniobras y salidas con partidos y entrenamientos. «Aínda que haxa días nos que non queres adestrar, un domingo sen fútbol non é o mesmo», reconoce Diego entre risas.

¿Cómo es jugar con un hermano? «Levámonos moi ben, pero supoño que ao termos máis confianza berramos máis», afirma Suso entre carcajadas. No difiere mucho del pequeño: «Hai os enfados típicos, a veces discutimos demasiado, pero todo queda no campo». A Suso, su contundencia le ha dado fama de leñero. Ríe antes de contestar: «Téñenme comparado con Ramos. Gústame ir duro, vou forte ao balón, pero non para lesionar a ninguén». Diego defiende a su hermano: «Pola súa posición tócalle destruír, pero nunca vai con mala fe».

Ambos apuestan por un Queiruga solvente la próxima temporada. «Se seguimos todos, creo que non debemos ter problemas para manterse», confía Suso. Con los Montaos al frente del barco, no cabe duda de que el equipo llegará a buen puerto.

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