Los furtivos también van tras el pulpo

Naseiros de la comarca afirman que las capturas ilegales van en aumento y temen que la poca cantidad de cefalópodo que hay desaparezca del mar durante la veda


ribeira / la voz

«Desde que eu ando a este oficio, é o ano máis crítico», afirma el naseiro ribeirense Francisco Muñiz refiriéndose a las bajas capturas de pulpo registradas desde el reinicio de la actividad, el 3 de julio del pasado año. A falta de una semana para el comienzo de una nueva veda de 45 días, los datos indican que la cantidad de cefalópodo que ha llegado a las rulas de Ribeira, Muros, Porto do Son y Lira ha descendido más de la mitad con respecto a la campaña 2016-2017. La constatada bajada de la cantidad de producto que hay en el mar ha disparado los precios y, según explican los marineros, también la actividad de los pescadores ilegales.

Profesionales como el muradano Primitivo Pedrosa comentan: «Os furtivos son os mesmos, só que antes dirixíanse máis á centola ou á nécora e agora oriéntanse ao polbo porque lles sae moi rendible. Un exemplar de tres quilogramos, ao prezo actual son 40 euros».

En Ribeira, Francisco Fernández expresa sus temores sobre lo que puede ocurrir durante el paro: «Mentres os profesionais quedamos en terra, outros irán ao mar e levarán o pouco que hai. Hai grupos que agardan a que chegue a veda para collelo». Señala que, «senón hai vixilancia, de nada serve parar». Este hombre ni tan siquiera se muestra optimista sobre lo que puede ocurrir a partir de julio, cuando se reanude la actividad: «Na nécora e na centola si se aprecian boas perspectivas».

Por su parte, Francisco Muñiz explica que en esta especie se han producido cambios significativos: «Estes anos, no mes de xullo víamos polbos vellos e grandes desovando. Hai moitos que aproveitan a veda para collelo, porque cando fai bo tempo sube aos secos. Acércase ás rochas para buscar mexillón».

Capturas ínfimas

Los datos de Pesca de Galicia indican que hasta la fecha se han comercializado unas 379 toneladas de cefalópodo en las principales lonjas de la comarca. En la campaña anterior, la cifra se elevó hasta las 800 toneladas.

Especialmente significativos resulta la bajada de mercancía vendida en Muros, donde las 81 toneladas actuales están muy lejos de las cerca de 200 del pasado ejercicio. Otro tanto sucede en Ribeira, cuya rula vendió en la campaña 2016-2017 más de 460 toneladas, mientras que en la actual difícil será llegar a las 300.

Algunos profesionales, como Francisco Fernández, abandonaron la actividad a las pocas semanas. Ni tan siquiera el alto precio le compensaba: «Eu non podía permitirme o luxo de saír ao mar e chegar cuns poucos quilos, porque non me dan as contas».

Por el contrario, el muradano Primitivo Pedrosa sí continúa dedicándose al pulpo, pero explica: «Non temos outra opción porque non temos cota noutros peixes e atópaste que, co que podes facturar ao cabo da semana, non cobres gastos. O descenso da especie é notable».

Este profesional explica que la mayor parte del cefalópodo que se está cogiendo en la actualidad está ovado: «Díxenlles a uns técnicos de Mar que viñesen mirar. Os polbos grandes están ovados e penso que cando remate a veda a situación seguirá igual». Pedrosa es de los que opinan que el cese de las capturas tendría que ser más prolongado, aunque indica: «O problema é que o sector non pode ter un paro tan prolongado se carece de alternativas para coller outras especies».

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