Manuel Enguix: Radiografía de una imparable vocación por ayudar

El ribeirense fue galardonado recientemente en la gala benéfica de la Asociación Española Contra el Cáncer


ribeira / la voz

Un niño de unos 6 años se encuentra disfrutando de las vacaciones de verano, como cada estío, en la casa familiar de Palmeira que alberga una botica. El pequeño observa atentamente cómo su padre y su tío atienden a distintos vecinos de la localidad, mientras se escucha de fondo el sonido del agua hirviendo para esterilizar las jeringas. La visión de la escena de agradecimiento de las personas a las que asistían fue despertando la curiosidad del chiquillo.

Manuel Enguix Castelo (Ribeira, 1973) acabó metiéndose de lleno en el sector sanitario. Pero no solo eso. Se integró en uno de sus ámbitos más duros a nivel profesional y emocional, la lucha contra el cáncer. En la actualidad, el ribeirense ocupa el cargo de supervisor del servicio de radioterapia en el hospital vigués de Meixoeiro, una unidad que no ha parado de evolucionar a lo largo del tiempo, y que se convirtió en referente gallego y del norte de Portugal en varias técnicas de tratamiento oncológico. Se trata de una trayectoria por la que recientemente fue galardonado en la gala benéfica que organiza la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Santa Uxía.

Los inicios

El profesional sanitario se crio entre Palmeira y Compostela. En la capital gallega hizo la primaria en el colegio Quiroga Palacios y luego la secundaria en el IES Eduardo Pondal, para más tarde realizar los estudios superiores en el ribeirense IES Número Un. «Siempre me gustó ayudar a la gente y siempre me gustó organizar», indicó Enguix de una de sus cualidades con las que ya destacaba de adolescente, tomando responsabilidades propias de un líder, como ser el delegado de clase.

Con todos aquellos indicadores en el camino, no fue de extrañar que Enguix ingresase en la Escuela de Enfermería de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Tras obtener el título, su primer trabajo estival no fue en una ambulancia, helicóptero o en una sala de urgencias, como tanto llamaba la atención a los compañeros de su época. El recién graduado tuvo su primera experiencia en el sector sanitario en el servicio de radioterapia del antiguo hospital compostelano. Allí fue donde entendió que lo suyo sería dejarse la piel en ayudar a pacientes oncológicos.

Al año siguiente, se dio la casualidad de que se abría una unidad equivalente en Vigo, para la que le llamaron. Con solo 22 años, Manuel Enguix conseguía su primer trabajo en uno de los centros más punteros del momento: «Comparado con lo que conocía, aquello parecía la NASA. Me vine con lo puesto y empecé a adentrarme en la oncología radioterápica». Comenzó a hacer cursos en Madrid de una disciplina médica de la que casi no había experiencia en Galicia, en una época en la que Internet aún no existía.

Pero el especialista acabó conformado un grupo de compañeros de trabajo y amigos que se volcaron desde el inicio en el proyecto. Por eso los logros, avances y resultados del servicio se multiplicaron a pasos agigantados. Si la unidad echaba a andar en el 1997 con menos de medio centenar de pacientes atendidos diariamente, hoy esa cifra supera los 200. Además, el equipo de personal se ha quintuplicado.

La investigación como clave

«La investigación y el cambio constante de tecnología nos obligaba a refugiarnos en el trabajo y a estar siempre analizando los últimos avances», y es que Manuel Enguix se encargaba desde manejar la maquinaria, atender al paciente a las labores de gestión en las que se centró desde el 2000, cuando le nombraron supervisor del servicio. En ese tiempo, el equipo se labró una reputación en el desarrollo de técnicas como la radiocirugía cerebral o la braquiterapia, que permiten prescindir de neurocirugía o aproximarse con mayor a un tumor, respectivamente.

Enguix siempre ha primado la investigación y la docencia, que él mismo encabeza. Por ello, el servicio colabora con organismos internacionales en la recogida y toma de datos a través del análisis de miles de analíticas para la realización de proyectos. Actualmente trabajan en un estudio, en el que están involucrados 17 países y 23 centros sanitarios nacionales, para determinar la calidad de vida del paciente oncológico tras su recuperación.

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