El Noia ve la luz 35 jornadas después

Un zapatazo de Nando que se coló por la escuadra le dio los tres puntos a los de San Lázaro, que salen de los puestos de descenso por primera vez en toda la liga


Será la diosa Fortuna la que decida si el Noia tiene un hueco el próximo año en Tercera División. Con la amenaza de los arrastres pendiendo como la espada de Damocles, el bloque de San Lázaro vio la luz tras escapar 35 jornadas después de los puestos de descenso. Nadie sabe si será suficiente, pero agarrados al clavo ardiendo, los de José Manuel Pose noquearon, con un zapatazo de Nando que se coló por la escuadra, a un Somozas en cuyas filas forman algunos de los nombres propios de la categoría.

Que el duelo se decidiría por detalles quedó claro desde el primer minuto. Los 22 jugadores se afanaron en disputar, en cerrar huecos, en cortar líneas de pase. En definitiva, en dejar que nadie jugase cómodo, y que fuese la inspiración, la magia de alguno de los cracks que se vistieron de corto, la que marcase las pautas en el partido. Después de unos diez minutos para el olvido, en los que Jon tuvo que pedir el cambio, el Somozas empezó a dominar el balón. Gonzalo ejerció de ancla y termómetro de los de Ferrolterra, que crecían o se encogían según marcaba el veterano centrocampista.

Eran Uzal, Óscar y Monroy los que llevaban peligro a la portería de un M. J. inédito durante toda la temporada. Cerca estuvo Monroy de adelantar a los de Michel Alonso tras un pase al espacio. El extremo enfiló sin oposición la meta noiesa. Cuando la grada esperaba el primer disgusto, el cancerbero se mostró como un titán para tapar su disparo. Fue el primer susto para un Noia inerte en ataque, incapaz de robar el esférico y correr a la espalda de la zaga local.

Con los de Pose superados en el medio del campo, Tachi, Rendo y Bendaña se mostraron imperiales en todos los balones parados que sacaron los visitantes, otra de sus incontables bazas. Las faltas y córneres botados por Gonzalo terminaban despejados por las tres torres de San Lázaro. No fue hasta los últimos minutos de este tiempo cuando el Noia comenzó a carburar. Hugo rozó el 1-0, tras un buen pase de Stefan, aunque Javi Seral bloqueó el intento. Mismo guion que una falta botada por Bendaña y que el meta despejó con sobriedad.

Todo cambió

Fue tras pasar por vestuarios cuando el Noia comenzó a creerse que la victoria era posible. Con el Somozas aletargado después de las ocasiones falladas, los de Pose comenzaron a galopar a la contra. Era el minuto 50 cuando los locales dieron el primer aviso. Gonzalo se lio con el balón y Stefan y Ferreiro corrieron como galgos. La zaga visitante llegó a tiempo para bloquear el intento.

Gonzalo, omnipresente, encogió los corazones de los aficionados con un disparo desde la frontal que se marchó acariciando el travesaño. Fue el prólogo de la mejor ocasión para los noieses. Hugo filtró un balón exquisito a Bendaña, que, con la portería franca, no logró encañonar a gol. Carburaba el Noia, que comenzaba a atrincherar y a partir en dos a un Somozas falto de velocidad y frescura en las piernas.

A partir del ecuador del segundo tiempo, el choque se convirtió en una ruleta rusa. El gol comenzaba a sobrevolar San Lázaro, aunque nadie sabía de qué lado podría caer. La gloria pudo convertirse en desastre un minuto antes del tanto de Nando. En un balón llovido en el área, Óscar peleó con Rendo. La pelota hizo un extraño y superó a M. J., que intentó cazarla in extremis. La diosa Fortuna apareció en San Lázaro para que el esférico se estrellase en el palo y no superase la línea de gol.

Del estupor al júbilo. Con el Somozas volcado y a tumba abierta, Nando cazó un balón en la banda izquierda. El rianxeiro fintó al defensa, buscando un hueco para sacar el látigo. Con un zapatazo cargado de talento y de fe, coló el balón por la escuadra de un Javi Seral que solo lo pudo seguir con la mirada. Era la recompensa a una segunda vuelta para enmarcar. El Noia por fin veía la luz 35 partidos después.

José Manuel Pose: «Lo de estos chavales no tiene nombre»

El técnico de Noia, José Manuel Pose, celebró con efusividad el golazo marcado con Nando. No era para menos, ya que por primera vez en la temporada, el equipo salía de los puestos de descenso: «Lo de estos chavales no tiene nombre. Lo dieron todo sobre el campo, y contra un equipo muy bueno. Estoy orgulloso del trabajo que realizaron».

El técnico ribeirense destacó el talento del Somozas: «Sabíamos de su calidad, a pesar de los jugadores lesionados. Es un equipo muy trabajo, que concede muy pocos espacios. Les dije que si trabajábamos tendríamos nuestras ocasiones para intentar llevarnos el partido». Así fue, y a la contra mataron los de San Lázaro: «En la segunda parte empezaron a fallar más pases y tuvimos nuestras opciones».

Sobre los posibles arrastres, Pose no quiso hacer mayores valoraciones: «Salimos de los puestos de descenso, pero todavía queda mucho. No me preocupa lo que pase en Segunda B, si bajan uno o dos, también puede ascender algún equipo».

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