La pugna de las empresas por lograr obras dispara las ofertas temerarias

Las rebajas sobre el precio inicial del concurso llegan en algunos casos hasta el 40 %

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ribeira / la voz

Los contratos de obras por parte de los particulares escasean y aunque la inversión pública tampoco abunda es la que más está tirando de la actividad de las empresas. Desde hace tiempo se libra una auténtica pugna entre las compañías para hacerse con las adjudicaciones que convocan las Administraciones, lo que está llevando, aseguran los concellos barbanzanos, a que se dispare la realización de ofertas económicas temerarias o con rebajas sobre el precio inicial que infunden muchas dudas sobre la garantía en la ejecución de los trabajos.

Con el cambio en el modelo de contratación, los procedimientos son abiertos y a ellos concurren, de media, entre 20 y 30 empresas por ayuntamientos. Si la actuación es de una cuantía económica jugosa, la cifra se dispara hasta las 70. Se hace lo imposible por conseguir el contrato y, por ejemplo, el mandatario de Ribeira, Manuel Ruiz, indica que han llegado a recibir propuestas con bajadas de coste de hasta el 46 %. Precisa que acaba de darse un caso de este tipo en un concurso para una mejora en una calle.

Ruiz Rivas manifiesta que cuando comenzó a gobernar lo habitual eran descensos del 10 %, pero que ahora la media está en el 26 %. Así, comenta que en una obra presupuestada en 80.000 euros se han hecho propuestas para realizarla por 50.000.

Se trata de un fenómeno generalizado que obliga a pedir a las firmas que justifiquen reducciones tan elevadas, algo que no todas pueden hacer. El mandatario de Rianxo comenta que recientemente anularon un par de ofertas «por considerar que a baixada non estaba razonada». En concreto, dice que una situación así acaba de darse en el proceso para adjudicar la adecuación de la casa de Rafael Dieste.

La puntuación económica

También en el Concello de Porto do Son reciben propuestas con sustanciales minoraciones del precio, y el regidor, Luis Oujo, manifiesta que uno los elementos que influyen en que se produzcan este tipo de casuísticas es el elevado peso que tiene la puntuación económica en la valoración final.

A este respecto, Oujo apunta: «En certo sentido, desde as Administracións incitámolos a que fagan esas reducións e as empresas van á desesperada. Creo que deberíamos fuxir diso». En su caso, como ejemplo reciente cita la obra de la A Atalaia, con proposiciones en las que el coste inicial descendía cerca del 30 %.

Las mesas de contratación intentan obtener las mayores garantías y, a veces, los concellos recurren a servicios técnicos externos en busca de asesoramiento. Así sucedió en Mazaricos, ante las dudas que ofrecía la oferta más ventajosa para la puesta en marcha de una oficina técnica de urbanismo.

El Concello no tenía claro que el servicio pudiera cubrirse con el importe que se establecía, sensiblemente menor al de partida, y se recurrió a la Diputación para que opinase, que lo hizo de manera favorable.

Por su parte, la alcaldesa de Muros, María Xosé Alfonso, explica que no solo se registran caídas significativas en los costes económicos, sino también proposiciones que implican un considerable descenso en los tiempos de realización de las obras.

La regidora comenta que esto también conlleva problemas porque es frecuente que luego las firmas soliciten prórrogas argumentando que no pueden acabar: «O que implica que hai que ir a unha penalización».

Los retrasos en los procesos de contratación se agudizan por la complejidad

El elevado número de empresas que concurren a cada proceso de adjudicación ha multiplicado la documentación que deben examinar los integrantes de las mesas de contratación y el hecho de que aumenten las dudas sobre el rigor técnico de las ofertas que se presentan aumenta la complejidad del proceso.

El tiempo medio que se tarda en completar cada proceso de adjudicación varía, pero todos los ayuntamientos hablan de varios meses. El rianxeiro calcula que existe una ralentización de entre dos y tres meses. Por su parte, el sonense Luis Oujo señala que puede tardarse hasta medio año.

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Mecanismos

Tanto para una Administración pública como para un particular, resulta difícil verificar si una obra se ajusta a lo previsto, salvo que se controle su ejecución paso a paso.

Conseguir ahorro es un objetivo, pero hay que pensar que los presupuestos con los que se sacan a concurso las actuaciones están fundamentados y que cuando se ofrece algo demasiado barato puede salir caro. Ejemplos sobrados hay de obras recién hechas que están mal.

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