No era «fariña», era un fardo de caucho

Varios paquetes como el que apareció en Coroso llegaron a las costas de Portosín y Castiñeiras

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RIBEIRA / LA VOZ

¿Fardos de cocaína en la playa de Coroso? Esa fue la pregunta que se hicieron todos los vecinos de Ribeira que durante la tarde del jueves vieron como un grupo de policías nacionales bajaban al arenal para comprobar el contenido de un paquete que había arribado a la orilla. La imagen de los agentes alrededor del objeto se difundió en segundos por los grupos de Whatsapp. Sin embargo, en esta ocasión la verdad no superó a la ficción. El fardo era en realidad un tope de caucho que se utiliza en los barcos mercantes como cuña para que las diferentes piezas de la maquinaría no se muevan.

No es el primero que llega a la comarca, ni a la costa gallega. El pasado mes de enero, la Guardia Civil ya recibió el aviso de que uno de estos objetos había acabado entre unas piedras del arenal de Coira, en Portosín. Tampoco era el primero que se encontraba en Ribeira. Los temporales de marzo acercaron otro a la orilla de Castro-Catía, que pasó varios días sin que nadie le diese la mayor importancia.

Fue este último episodio el que permitió a los responsables de la Policía Nacional descartar de forma rápida la procedencia ilegítima del fardo, ya que era igual al hallado en Castiñeiras. Aunque el paquete ya llevaba desde principios de semana en Coroso, los residentes no le habían dado demasiadas vueltas hasta que otros vecinos que pasaban por el lugar elevaron la voz de alarma y llamaron a la Policía.

En playas de Sanxenxo y O Grove también aparecieron estos objetos a principios de año. Fue un viejo agente de las fuerzas del orden el que desveló el misterio. No era «fariña», era un simple bloque de caucho.

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