Doscientas toneladas de ropa, al contenedor

Los barbanzanos están concienciados de que las prendas pueden tener una segunda vida, y el año pasado aumentó en un 15 % la recogida de productos textiles


ribeira / la voz

Si antes un pantalón o una camisa lograban superar temporada tras temporada colgados en el armario, ahora la vida media de una prenda suele ser de cuatro o cinco años, e incluso menos, si se trata de la vestimenta de los niños. Los contenedores de recogida de este material se han convertido en la mejor alternativa para deshacerse de todo aquello que ya no se pone, al mismo tiempo que se contribuye a ayudar a otras personas que pueden necesitarlo. Durante el año pasado se recogieron con este servicio cerca de 200 toneladas de ropa en toda la comarca, lo que supone un incremento de un 15 % con respecto a las cifras del ejercicio anterior.

En la actualidad, en Barbanza existen varias entidades que se dedican a retirar este material a través de sus contenedores. La Fundación Humana y Cáritas Interparroquial son las dos agrupaciones que más unidades tienen repartidas por las calles de los municipios, con cerca de una veintena cada una, aunque esta última entidad benéfica también permite dejar en sus numerosas sedes las bolsas con prendas que luego se reparten entre las personas con menos recursos.

Además, también hay compañías como Wippy, que llegan a acuerdos con los distintos gobiernos locales para encargarse de gestionar este tipo de material, una opción que han elegido en Ribeira y A Pobra. Precisamente, esta última localidad es la única de la comarca en la que se pueden encontrar depósitos de las tres organizaciones.

Anuncio Mouriño: «Nos llega material de calidad que nos permite tener las tres tiendas abiertas»

Cáritas Interparroquial lleva décadas recogiendo ropa usada para poder destinarla a las personas con menos recursos. Hace algunos años puso en marcha el proyecto Arroupa, que tiene 200 contenedores repartidos por toda Galicia y que se descargan en una nave de Santiago. «Allí es donde se clasifica, y una parte, la que está en mejores condiciones, se va a las tres tiendas que tenemos y en donde se pone a la venta. Otra se vende al por mayor para reutilizarla, y otra se manda gratuitamente a Angola a una misión franciscana», enumeró Anuncio Mouriño, director diocesano y responsable de la iniciativa.

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La ubicación de cada uno de los contenedores suele marcar diferencias importantes a la hora de hacer balance sobre el volumen de toneladas que se recogen. Como media, en cada recipiente se pueden tirar unos 5.000 kilos al año, aunque hay ejemplos en Outes y en Corrubedo donde apenas se superan los 1.500; mientras que, en algunos de Rianxo y Noia, se sobrepasan los 7.200 kilos anuales.

Emisiones a la atmósfera

Además de poder ayudar a las personas con menos recursos, utilizar este servicio de recogida de prendas usadas también contribuye a cuidar el medio ambiente. Cada kilo de ropa que se reutiliza y no es incinerado evita la emisión de 3,1 kilos de CO2, así que las cerca de 200 toneladas que se depositaron en los contenedores barbanzanos durante el año pasado suponen que se han dejado de liberar a la atmósfera 620 toneladas de gases contaminantes.

Además, también se ha permitido tener un mejor control de la separación de la basura, porque hasta hace no muchos años los ciudadanos tiraban a los contenedores domésticos todo tipo de material textil y calzado, que se mezclaba con el resto de residuos, muchos de ellos orgánicos, lo que impedía poder recuperarlos para compostaje.

Desde venderla hasta donarla a países pobres

La reutilización y el reciclaje textil contribuyen al ahorro de recursos, a la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Uno de los objetivos principales es poder darle una segunda vida a todas las prendas, donándolas a personas que lo necesitan y que no tienen posibilidad de comprarla.

¿Cómo se selecciona?

Una vez que los camiones recogen toda la ropa de los contenedores, la llevan a una planta de selección, donde se separa la que está en mejor estado y puede venderse en las tiendas de las entidades benéficas. Otra parte de este material que está en unas condiciones aceptables suele donarse y enviarse a los países más desfavorecidos, mientras que otro pequeño porcentaje se recicla para confeccionar nuevas prendas, y un 4 % se deriva a un centro de tratamiento de residuos.

¿A dónde se envía?

Los países africanos son el principal destino de la mayor parte de estas prendas usadas.

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