Muros, Ribeira / la voz

La Semana Santa resucitó en Barbanza después de días en los que la lluvia cayó a chuzos. Lo hizo para goce y disfrute de los feligreses de toda la comarca, que vieron como, por fin, las imágenes cuidadas con tanto mimo podían pisar la calle para escenificar el reencuentro de la Virgen María con Jesús tras la resurrección de este. Los actos, que contaron con un numeroso público, fueron el mejor epílogo de las celebraciones cristianas.

El rito más especular se vivió en Muros con la Palomita. Una vez que el sacerdote José Manuel Porrúa recordó los pasajes bíblicos que relatan la visita de los apóstoles a la tumba donde depositaron el cuerpo de Jesús, una cría, ataviada con ropas angelicales y dentro de un globo, proclamó a la imagen de la Virgen la resurrección de Cristo. Además, se soltaron varias palomas que estaban encerradas en una caja.

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La Palomita volvió a gritar «¡Aleluya!» en Muros Es una de las procesiones más esperadas de la Semana Santa en la comarca

Una llovizna intermitente, que no echó atrás a los más devotos, se unió a la celebración, hecho que también obligó a aminorar el discurrir de la marcha hacia la iglesia parroquial, a la que fueron de procesión las imágenes de la Virgen, María Magdalena y los apóstoles Juan y Pedro. La banda de cornetas Don Diego acompañó a la comitiva.

Novedad en Noia

El sol acompañó la primera ocasión en la que la procesión del Resucitado tomó las calles de Noia. «Fue impresionante, estaba la iglesia llena. Las cofradías pudieron sacar sus imágenes para acompañar a la del resucitado», aseguró el cura José Ortuño, quien afirmó que «la gente terminó muy satisfecha, incluso se adornaron los balcones en la calle Corredoira».

La mañana fue muy similar en Cespón, con la salida de la comitiva del Santo Encuentro. «Fue realmente muy solemne. Acudió mucha gente, tanto de la parroquia como de fuera. Por suerte, en esta ocasión el tiempo nos permitió salir y dar una vuelta alrededor de la iglesia», apuntó el párroco Francisco Pena Calvar.

Los fieles también tomaron las calles de Porto do Son para recordar el encuentro de Jesús con la Virgen. Tras salir de la capilla de A Atalaia, las imágenes recorrieron la localidad hasta llegada a la plaza de España. Allí, ante una multitud, se unieron. «Por fin puidemos facer unha. Aguantouse moi ben a choiva. Unha vez chegados á praza volvemos para a igrexa parroquial. Durante o traxecto, os monaguillos foron repartindo caramelos entre todos os participantes, acompañados da banda de música», apuntó Juan Pérez.

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Barbanza escenificó la resurrección de Jesús entre los rayos del sol