La falta de cuidados desluce un entorno natural privilegiado

El trabajo de mantenimiento de los viales y de todo el espacio que precede al arenal muradano deja mucho que desear


Muros / La Voz

El arenal muradano de O Ancoradoiro, en Louro, y todo su entorno es un ejemplo de conservación y de belleza paisajística, además de un espacio natural protegido. Sin embargo, el área recreativa que precede a la playa no está a la altura de un enclave de esa importancia y precisa de una intervención urbanística, medioambiental y de mejora de la calidad de los servicios públicos con urgencia.

El estado actual de este emblemático paraje del término muradano, que cuenta con las máximas distinciones de calidad ambiental, presenta un estado de conservación muy mejorable, además de estar infrautilizado. La comunidad de montes de Louro, propietaria de la mayoría del terreno que conforma este espacio, ha realizado algunas actuaciones de conservación y mejora en los últimos años, pero se echan en falta iniciativas por parte de las Administraciones públicas encaminadas a facilitar el acceso y la estancia del numeroso volumen de visitantes que durante todo el año, pero muy especialmente en la época estival, se acercan a este lugar.

Ente las muchas anomalías que se aprecian en O Ancoradoiro sobresale el deplorable estado de conservación de los viales de acceso, y que sirven también de tránsito hacia las zonas de la laguna de Xalfas, Area Maior y la playa de Lariño, entre otros enclaves naturales. Los baches en la calzada son continuos, hay lugares con socavones que incluso resultan peligrosos para la circulación de vehículos y la integridad de sus neumáticos. Además, las señales son deficientes, escasas y están deterioradas.

Las zonas de ocio y deportes existentes presentan un estado de abandono importante, así como el mobiliario urbano, apreciándose la falta de mantenimiento y de reposición de lo dañado. También la limpieza es un aspecto a mejorar.

Difícil tránsito

Mención aparte merece la senda peatonal de piedra que se habilitó en la zona para comunicar la carretera comarcal AC-550 con la playa. La actuación parece, a todas luces, inadecuada, pues las losas de granito irregulares no favorecen en absoluto el tránsito de personas y hacen imposible el paso de carritos de bebé o sillas de ruedas. Para colmo, en la actualidad, la vegetación aflora entre las ranuras de las piedras, dificultando todavía más caminar por la senda y haciéndola más inaccesible.

Por su parte, las vallas de madera instaladas para separar este paseo de la zona boscosa han ido deteriorándose o desapareciendo, sin que nunca se reparasen o repusiesen. Algunos de los bancos y mesas instalados en las inmediaciones también deben mejorarse, y tres cuartos de lo mismo pasa con las instalaciones deportivas habilitadas en el lugar.

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