Cuando los resultados no son casualidad


Detrás de los últimos éxitos que el deporte ribeirense ha cosechado hay una apuesta que nace allá por los años 90, de la mano de una persona que lleva el deporte como bandera y que personalmente a mí me lo demostró desde que tuve la suerte de conocerlo, primero como compañero de equipo, luego como entrenador, pero sobre todo como persona. Me refiero a Manolo Ruiz. Apostó muy fuerte por el deporte en Ribeira. Con él se creó el club de hockey, el de atletismo (con la figura de María José Martínez Patiño al frente, toda una referente a nivel mundial en la disciplina), el Natación Ribeira y el Club Balonmano Ribeira, y además impulsó el baloncesto en la ciudad. Seguramente me olvide de alguna entidad o asociación. Desde luego, este no es un trabajo científico ni un estudio, es una reflexión muy personal ante los últimos acontecimientos. Desafortunadamente algunos de estos clubes ya no existen.

Lo que más destacaría de su labor como impulsor del deporte en la ciudad son las campañas que se llevaron a cabo en los colegios, donde se practicó balonmano, atletismo y natación. Esta última disciplina la conozco muy bien, ya que llegaron a asistir más de 800 niños y niñas. Últimamente se han dejado de lado y, por la información que me consta, muy pocos clubes están asumiendo esa labor que dio tantos frutos en la ciudad. No hay que olvidar que muchos de los grandes deportistas ribeirenses pasaron por ellas. Alguna crítica tenía que hacerle y desde aquí le pido que se vuelva a apoyar estas iniciativas escolares que tan buen resultado dieron.

Ana Peleteiro, María Vilas, Rufino Regueira e Iván Brión, y seguramente podríamos citar más ejemplos, salieron de escuelas municipales. Deportistas formados aquí y que, con su esfuerzo, dedicación e ilusión llegaron a estar en la élite de su deporte. No es una casualidad, es una apuesta firme de hace años y que ahora están dando sus frutos. Esa iniciativa por el deporte fue la que puso en marcha Manolo. Soy muy crítico cuando lo tengo que ser, ya que muchas veces, cuando se quiere trabajar en edades tempranas, en vez de facilidades se nos ponen trabas para poder hacerlo. El problema es mayor sobre todo con adolescentes, con los que cuesta sacar el máximo rendimiento ante las características propias de esa etapa.

Vienen muchos más talentos por detrás, pero tenemos que cuidarlos, ayudarlos y poner los recursos necesarios para su formación, aunque sobre todo debemos creer en lo que hacemos y por qué lo hacemos. Los valores que nos ofrece el deporte estoy convencido que hacen mejores a las personas y, en definitiva, a nuestra sociedad. Sin duda el deporte junto con la educación es la mejor inversión que podemos dar a los niños y niñas. Muchas gracias Manolo, porque parte del éxito de estos deportistas nace de ese proyecto que tú empezaste hace años, pero en el que, lamentablemente, tus sucesores políticos en el cargo no siguieron creyendo. Estamos a tiempo de seguir avanzando.

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